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	<title>Alberto Benegas Lynch (h) &#187; Fréderic Bastiat</title>
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		<title>Liberales de izquierda</title>
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		<pubDate>Sat, 09 Aug 2014 10:15:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alberto Benegas Lynch (h)</dc:creator>
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		<description><![CDATA[En los procesos sociales hay dos planos diferentes pero que se complementan de modo tal que no resulta posible escindirlos. Por un lado, el continente y, por otro, el contenido. Lo primero alude a lo que habitualmente se denomina “libertad política” que consiste en todo el tejido institucional que garantiza las libertades individuales. Éstas últimas... <a href="http://opinion.infobae.com/alberto-benegas-lynch/2014/08/09/liberales-de-izquierda/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>En los procesos sociales hay dos planos diferentes pero que se complementan de modo tal que no resulta posible escindirlos. Por un lado, el continente y, por otro, el contenido. Lo primero alude a lo que habitualmente se denomina “libertad política” que consiste en todo el tejido institucional que garantiza las libertades individuales. Éstas últimas consisten en las acciones cotidianas de las personas en libertad, siempre y cuando no lesionen iguales derechos de terceros.</p>
<p><strong>Tengo buenos amigos que se dicen “liberales de izquierda”, término decimonónico que comenzó a emplearse por el genial Frédéric Bastiat</strong> con un sentido que fue ubicado con anterioridad a la Francia contrarevolucionaria lo cual integraba en aquél binomio una misma significación. En cambio, contemporáneamente, son personas que provienen a secas de la izquierda moderna pero que finalmente han reconocido algunas de las enormes ventajas que propone el liberalismo. Es un primer paso en dirección a aceptar todas las ventajas que proporciona la libertad, pero como no han estudiado campos tales como la economía ni se interesan en esa rama del conocimiento, rechazan buena parte de los procesos de mercado.</p>
<p><span id="more-185"></span></p>
<p>Esta postura, en última instancia, se traduce en que <strong>adhieren al continente pero curiosamente rechazan el contenido.</strong> Es decir, alaban la libertad política pero cuando cada uno procede a disponer de lo que lícitamente adquirió les niegan esa posibilidad. En otros términos, queda el continente vacío de contenido, lo cual se convierte en un sinsentido.</p>
<p>Y tengamos en cuenta que cuando se hace referencia a las izquierdas, debe distinguirse claramente el origen tan fértil de aquellos que en los prolegómenos de la Revolución Francesa se sentaron en la Asamblea a la izquierda del rey para desde allí objetar el antiguo régimen de privilegios y para sugerir enfáticamente la libertad y el respeto a todos, lo cual se degradó en grado  superlativo con el advenimiento de la contra-revolución: el terror, la guillotina, los jacobinos y la oposición a los preceptos originales. En todo caso, con el paso del tiempo, <strong>las izquierdas perdieron su sentido primero y a cada paso recurren a las botas de los aparatos estatales para intervenir y negar los derechos de las personas hasta cuestionar el derecho de propiedad y transformar la proclamada igualdad <i>ante</i> la ley en igualdad <i>mediante</i> la ley</strong> (tengamos en cuenta que la declaración de los derechos del hombre y del ciudadano de 1789 aludía en su primer artículo a la igualdad <i>de derechos</i> y en el segundo que esos derechos son a la libertad, propiedad, seguridad y resistencia a la opresión).</p>
<p>Del mismo modo que ocurre con todas las etiquetas, no puede ponerse a todos en la misma bolsa. Eso no solo va para los izquierdistas sino también para los liberales y todas las corrientes intelectuales, a menos que se trate de totalitarios que se arrogan la facultad de imponer el pensamiento único, lo cual contradice toda idea de pensamiento.</p>
<p>Demos un ejemplo a vuelapluma, subrayando que, como queda dicho, hay excepciones en los diversos enfoques. Los “liberales de izquierda”, en general, insisten en la necesidad de “redistribuir ingresos”, situación en la que ocurre lo siguiente: la gente distribuye sus recursos en los supermercados y equivalentes con lo que se premia a algunos con ganancias y se castiga a otros con pérdidas. Pero henos aquí que a la salida de los supermercados, las estructuras y reparticiones gubernamentales vuelven a distribuir por la fuerza lo que distribuyó pacífica y voluntariamente la gente.</p>
<p>Lo dicho significa que se despilfarran factores de producción con lo que naturalmente se consume capital que es lo único que explica el incremente en salarios e ingresos en términos reales. Esta es la diferencia entre un país pobre y uno rico. No se trata de la metereología, de aspectos étnicos (por lo que eso pueda significar) o de recursos naturales (<strong>África es el continente que dispone mayor dosis de recursos naturales, mientras Japón es un cascote en el que solo es habitable en veinte por ciento). </strong></p>
<p>Entonces, las diferencias o deltas de ingresos y patrimonios de las personas son del todo irrelevantes, el asunto consiste en que se administren del mejor modo posible a criterio del plebiscito diario del mercado (y tengamos en cuenta que el mercado significa  millones de arreglos contractuales que cotidianamente celebran las personas que usan y disponen de los suyo). En todo caso es relevante el promedio ponderado de ingresos al efecto de verificar en que climas de libertad mejoran  todos (incluso los mendigos ya que las limosnas son más abundantes en Canadá que en Sri Lanka)</p>
<p>En todo este contexto la propiedad privada resulta medular. Como los bienes y servicios no crecen en los árboles y no hay de todo para todos todo el tiempo, la asignación de ese derecho hace que las posiciones patrimoniales cambien de manos según su respectiva atención a los requerimientos de los demás.</p>
<p>Desde luego que esto no ocurre si los gobernantes les otorgan a los comerciantes privilegios. En este caso, sus ingresos y patrimonios no obedecen a la eficiencia para atender las demandas del prójimo sino como consecuencia de su miserable explotación.</p>
<p>Es pertinente recordar que Marx y Engels en el <i>Manifiesto Comunista </i>declaran que “pueden sin duda los comunistas resumir toda su teoría en esta sola expresión: abolición de la propiedad privada”. Dejando de lado las masacres stalinistas y equivalentes, en todas las variantes socialistas, en la medida en que se afecta la propiedad privada, dejan de tener sentido los precios (que precisamente expresan las estructuras valorativas cruzadas de las partes que intercambian propiedades) y, por tanto, desaparece la posibilidad de evaluación de proyectos y contabilidad ya que, como queda dicho, los precios no son simples números que las autoridades gubernamentales dictan. Por su parte, los fascismos son estratégicamente más eficaces en imponer el totalitarismo puesto que permiten que se registre la propiedad a nombre de privados pero usan y disponen desde el aparato estatal, lo cual deriva en el mismo significado que de los socialistas pero con un disfraz distinto.</p>
<p>En la tradición republicana, los gobiernos han sido concebidos para la protección de los derechos de los gobernados no como una gracia o un favor sino para garantizarlos y, sin embargo, resulta que se embarcan en todo tipo de aventuras incompatibles con sus funciones menos lo que deben hacer, a saber: instaurar seguridad y justicia para que cualquiera que sufra una invasión en sus derechos deba ser castigado con toda la fuerza de la ley.</p>
<p><strong>Las mal llamadas “conquistas sociales” son figuras demagógicas que perjudican a los más necesitados.</strong> La típica son los salarios mínimos impuestos por decreto. Esto revela que no se ha entendido el tema. Los salarios dependen exclusivamente de las tasas de inversión y no de la voluntad de políticos (si fuera así habría que decretar que todos fuéramos millonarios y no andarse con porcentajes tímidos).</p>
<p>El salario mínimo -por definición superior al de mercado- logra el efecto contrario al propuesto: expulsa del mercado laboral a los que más necesitan trabajar.  <strong>Es por eso que aparece el mercado negro tan criticado</strong> por mucha gente sin percatarse que es la defensa que tiene la gente para no morirse de hambre puesto que los niveles  políticos del “blanco” y los consiguientes impuestos al trabajo los afecta gravemente y quedan desempleados.</p>
<p>En este cuadro de situación, muchos liberales de izquierda machacan con que está bien aceptar los resultados de los esfuerzos personales pero constituye una “injusticia social” el que algunos partan en la carrera de la vida con ventaja debido a herencias recibidas. Este razonamiento es autodestructivo. Si se sigue con esa metáfora deportiva de la carrera, al partir todos sin ventajas patrimoniales, el que hizo el mayor esfuerzo exitoso y llegó primero deberá ser nivelado nuevamente ni bien se largue la segunda carrera ya que su prole no podría recibir el resultado de los esfuerzos de su padre con lo que lo realizado en la primera disputa deportiva resultó inútil.</p>
<p>Es debido a la nefasta idea de la redistribución coactiva que se adopta el impuesto progresivo, lo cual, a diferencia del proporcional, implica que las alícuotas son crecientes a medida que aumenta el objeto imponible. Esto tiene cuatro efectos principales. En primer término, es un privilegio para los ricos que se ubicaron en el vértice de la pirámide patrimonial antes de introducir el mencionado gravamen.</p>
<p>En segundo lugar, altera las posiciones patrimoniales relativas, con lo que se contradicen las previas indicaciones operadas en base a las preferencias de la gente que, a su vez, significan derroches de capital que, como hemos señalado, hacen mermar los salarios. Asimismo, el impuesto progresivo es regresivo ya que las tasas más altas a los de mayores patrimonios hacen que los salarios de los menos pudientes se contraigan, por las razones antes apuntadas. Por último, resulta por lo menos extraño que se diga que debe producirse lo más que se pueda y, al mismo tiempo, <strong>se castiga fiscalmente en grados progresivos (y no proporcionales) a los que mejor lo hacen. </strong></p>
<p>Finalmente destaco una vez más que el término “justicia social” puede tener solo dos acepciones. Una grosera redundancia ya que la justicia no puede ser mineral, vegetal o animal o, de lo contrario, la acepción más difundida, es decir, el sacarles a unos lo que les pertenece para entregarlo a quienes no les pertenece, lo cual <strong>contradice abiertamente la clásica definición de Justicia en cuanto a “dar a cada uno lo suyo”.</strong></p>
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		<title>La dimensión ética del liberalismo</title>
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		<pubDate>Sat, 07 Jun 2014 09:27:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alberto Benegas Lynch (h)</dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p>El término  más empleado es “capitalismo” pero personalmente prefiero el de “liberalismo” puesto que el primero remite a lo material, al capital, aunque hay quienes derivan la expresión de <i>caput</i>, es decir, de mente y de creatividad en todos los órdenes. Por otro lado, la aparición de esta palabra fue debida a Marx quien es el responsable del bautismo correspondiente, lo cual no me parece especialmente atractivo. De todas maneras, en la literatura corriente y en la especializada los dos vocablos se usan como sinónimos y, por ende, de modo indistinto (incluso en el mundo anglosajón -especialmente en Estados Unidos- se recurre con mucho más frecuencia a capitalismo ya que, con el tiempo, liberalismo adquirió la significación opuesta a la original aunque los maestros de esa tradición del pensamiento la siguen utilizando, algunas veces con la aclaración de “in the classic sense, not in the american corrupted sense”).</p>
<p>La moral alude a lo prescriptivo y no a lo descriptivo, a lo que debe ser y no a lo que es. Si bien es una noción evolutiva como todo conocimiento humano, deriva de que la experiencia muestra que no es conducente para la cooperación social y la supervivencia de la especie que unos se estén matando a otros, que se estén robando, haciendo trampas y fraudes, incumpliendo la palabra empeñada y demás valores y principios que hacen a la sociedad civilizada. Incluso los relativistas éticos o los nihilistas morales se molestan cuando a ellos los asaltan o violan. La antedicha evolución procede del mismo modo en que lo hace el lenguaje y tantos otros fenómenos en el ámbito social.</p>
<p>El liberalismo abarca todos los aspectos del hombre que hacen a las relaciones sociales puesto que alude a la libertad como su condición distintiva y como pilar fundamental de su dignidad. No se refiere a lo intraindividual que es otro aspecto crucial de la vida humana reservada al fuero íntimo, hace alusión a lo interindivudual que se concreta en el respeto recíproco. Robert Nozick define muy bien lo dicho en su obra titulada <i>Invariances. </i><i>The Structure of the Objective World </i>(Harvard University Press, 2001, p. 282) cuando escribe que <strong>“todo lo que la sociedad debe  demandar coercitivamente es la adhesión a la ética del respeto. Los otros aspectos deben ser materia de la decisión individual”.</strong></p>
<p>Todos los ingenieros sociales que pretenden manipular vidas y haciendas ajenas en el contexto de una arrogancia superlativa deberían repasar la definición de Nozick una y otra vez. Recordemos también que el último libro de Friedrich Hayek se titula <i>La arrogancia fatal. Los errores del socialismo </i>(Madrid, Unión Editorial, 1992) donde reitera que <strong>el conocimiento está disperso entre millones de personas y que inexorablemente se concentra ignorancia cuando los aparatos estatales se arrogan la pretensión de “planificar” aquello que se encuentre fuera de la órbita de la estricta protección a los derechos de las personas. </strong></p>
<p>Además hay un asunto de suma importancia respecto a la llamada planificación gubernamental y es la formidable contribución de Ludwig von Mises de hace más de ochenta años que está referida al insalvable problema del cálculo económico en  el sistema socialista (“Economic Calculation in the Socialist Commonwealth”, Kelley Publisher, 1929/1954). Esto significa que si no hay propiedad no hay precios y, por ende, no hay contabilidad ni evaluación de proyectos lo cual quiere a su vez decir que no hay tal cosa como “economía socialista”, es simplemente un sistema impuesto por la fuerza. Y esta contribución es aplicable a un sistema intervencionista: en la medida de la intervención se afecta la propiedad y, consiguientemente, los precios se desdibujan lo cual desfigura el cálculo económico.</p>
<p>El derecho de propiedad está estrechamente vinculado a la ética del liberalismo puesto que se traduce en primer término en el uso y disposición de la propia mente y del propio cuerpo y, luego, al uso y la disposición de lo adquirido lícitamente, es decir, del fruto del trabajo propio o de las personas que voluntariamente lo han donado. Esto implica la libertad de expresar el propio pensamiento, el derecho de reunión, el del debido proceso, el de peticionar, el de profesar la religión o no religión que se desee, el de elegir autoridades, todo en un ámbito de igualdad ante la ley.</p>
<p>Además, como los recursos son escasos en relación a las necesidades la forma en que se aprovechen es que sean administrados por quienes obtienen apoyo de sus semejantes debido a que, a sus juicios, atienden de la mejor manera sus demandas y los que no dan en la tecla deben incurrir en quebrantos como señales necesarias para asignar recursos de modo productivo. Todo lo cual en un contexto de normas y marcos institucionales que garanticen los derechos de todos.</p>
<p>Los derechos de propiedad incluyen el de intercambiarlos libremente que es lo mismo que aludir al mercado en un clima de competencia, es decir, una situación en la que no hay restricciones gubernamentales a la libre entrada para ofrecer bienes y servicios de todo tipo. A su vez, el respeto a la propiedad se vincula a la Justicia al efecto de “dar a cada uno lo suyo”. En resumen, lo consignado en las Constituciones liberales: el derecho a la vida, a la libertad y a la propiedad.</p>
<p><strong>La solidaridad y la caridad son por definición realizadas allí donde tiene vigencia el derecho de propiedad, puesto que entregar lo que no le pertenece a quien entrega no es en modo alguno una manifestación de caridad ni de solidaridad. </strong></p>
<p>En sociedades abiertas el interés personal coincide con el interés general ya que éste quiere decir que cada uno puede perseguir sus intereses particulares siempre y cuando no se lesionen iguales derechos de terceros. En sociedades abiertas,  se protege el individualismo lo cual es equivalente a preservar las autonomías individuales y las relaciones entre las personas, precisamente lo que es bloqueado por las distintas variantes de socialismos que apuntan a sistemas alambrados y autárquicos.</p>
<p>Es que las fuerzas socialistas siempre significan el recurrir a la violencia institucionalizada para diseñar sociedades, a contramano de lo que prefiere la gente en libertad. De la idea original de contar con un gobierno para garantizar derechos anteriores y superiores a su establecimiento se ha pasado a <strong>un Leviatán que atropella derechos en base a supuestas sabidurías de burócratas que no pueden resistir la tentación de fabricar el hombre nuevo</strong> en base a sus elucubraciones.</p>
<p>Desafortunadamente, no se trata solo de socialistas sino de los denominados conservadores que apuntan a gobernar sustentados en base a procedimientos del todo incompatibles con el respeto recíproco diseñados por estatistas que les han corrido el eje del debate y los acompleja encarar el fondo de los problemas al efecto de revertir aquellas políticas. <strong>No hace falta más que observar las propuestas de las llamadas oposiciones en diversos países para verificar lo infiltrada de estatismo que se encuentran las ideas</strong>. Se necesita un gran esfuerzo educativo para explicar las enormes ventajas de una sociedad abierta, no solo desde el punto de vista de la elemental consideración a la dignidad de las personas sino desde la perspectiva de su eficiencia para mejorar las condiciones de vida de todos, muy especialmente de los más necesitados.</p>
<p>Lo que antaño era democracia ha mutado en dictaduras electas en una carrera desenfrenada por ver quien le mete más la mano en el bolsillo al prójimo. Profesionales de la política que se enriquecen del poder y que compiten para la ejecución de sus planes siempre dirigidos a la imposición de medidas “para el bien de los demás”, falacia que ya fue nuevamente refutada por el <i>Public</i> <i>Choice</i> de James Buchanan y Gordon Tullock, entre otros. Por no prestar debida atención a estas refutaciones es que Fréderic Bastiat ha consignado que <strong>“el Estado es la ficción por la que todos pretenden vivir a expensas de todos los demás”</strong> (en “El Estado”, <i>Journal des débats</i>, septiembre 25, 1848). Es que cuando se dice que el aparato estatal debe hacer tal o cual cosa no se tiene en cuenta que es el vecino que lo hace por la fuerza ya que ningún gobernante sufraga esas actividades de su propio peculio.</p>
<p>Todas las manifestaciones culturales tan apreciadas en países que han superado lo puramente animal: libros, teatro, poesía, escultura, cine y música están vinculadas al espíritu de libertad y a las facilidades materiales. No tiene sentido declamar sobre “lo sublime” mientras se ataca la sociedad abierta, sea por parte de quien la juega de intelectual y luego pide jugosos aumentos en sus emolumentos o sea desde el púlpito de iglesias que despotrican contra el mercado y luego piden en la colecta y donaciones varias para adquirir lo que necesitan en el mercado.</p>
<p>En resumen,  <strong>la ética del liberalismo consiste en el respeto irrestricto por los proyectos de vida de otros</strong>, esto es, dejar en paz a la gente y no afectar su autoestima para que cada uno pueda seguir su camino asumiendo sus responsabilidades y no tener la petulancia de la omnisciencia aniquilando en el proceso el derecho, la libertad y la justicia con lo que se anula la posibilidad de progresar en cualquier sentido que fuere.</p>
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