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	<title>Alberto Benegas Lynch (h) &#187; desempleo</title>
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		<title>Reflexiones sobre el mercado laboral</title>
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		<pubDate>Sat, 13 Jun 2015 12:12:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alberto Benegas Lynch (h)</dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p>Seguramente no hay un tema de mayor importancia que lo que ha dado en denominarse “la cuestión social”. <strong>La economía es para el hombre, si no sirve para atender el propósito de mejorar las condiciones sociales de la gente no sirve para nada. El tema del desempleo, de los salarios y de los sindicatos constituye un trípode medular.</strong></p>
<p>Veamos el asunto por partes. Los recursos son escasos frente la las ilimitadas necesidades. El recurso de mayor trascendencia es el factor trabajo, no solo por tratarse de seres humanos sino porque no se concibe la prestación de ningún servicio ni la producción de bienes sin el concurso del trabajo manual e intelectual. Entonces, por el principio de no contradicción, una cosa no puede ser y no ser al mismo tiempo bajo las mismas condiciones. En nuestro caso, el desempleo significa que sobra el factor trabajo pero hemos dicho que se trata de lo indispensable y escaso. O una cosa o la otra.</p>
<p><strong>Es entonces pertinente subrayar que allí donde hay acuerdos libres y voluntarios entre las partes no hay tal cosa como sobrante de trabajo</strong> no importa la pobreza descomunal o la riqueza más exorbitante. <span id="more-831"></span>Pongamos como ejemplo la situación de un grupo de náufragos llega a una isla deshabitada. No hay aquí el tema de las llamadas “fuentes de trabajo”, no hay empresas ni nada que se le parezca, sin embargo nadie en su sano juicio podría sostener que no hay nada por hacer. Al contrario, hay todo por hacer, no les alcanzará a los náufragos las horas del día y de la noche para atender todas las urgentes necesidades. Cada uno se dedicará a lo que pueda, pescar, subirse a los árboles para recoger frutos, defenderse de las fieras salvajes etc. y como resultado habrán intercambios entre los náufragos y esto significa que unos se emplean en términos de otros a través de las referidas transacciones. En otros términos no hay desempleo.</p>
<p>Sin duda que puede colocarse una nota a pie de página para decir que <strong>estará desempleado aquel cuya condición no le permite hacer nada de nada en ninguna dirección,</strong> es decir el incapacitado total. En este caso, la benevolencia se ocupará del problema como lo ha hecho en el curso de la historia allí donde hay libertad y donde los aparatos estatales no se entrometan degradando el sistema por el que se arranca el fruto del trabajo ajeno alegando que solo los burócratas tienen corazón mientras todo el resto están imbuidos de maldad y desinterés por el prójimo (para ampliar este tema puede consultarse mi libro en colaboración con Martín Krause <i>En defensa de los más necesitados</i>, Buenos Aires, Editorial Atlántida, 1998).</p>
<p>En todo caso, para los casos habituales y no de inválidos absolutos, reiteramos no hay tal cosa como desempleo, mientras se permitan los aludidos arreglos libres y voluntarios. <strong>Desafortunadamente los gobiernos interfieren en los salarios y, por tanto, generan desocupación en mayor o menor medida, lo cual constituye una tragedia no solo para los desocupados sino para toda la comunidad puesto que se cuenta con una fuerza laboral menor. </strong></p>
<p>La interferencia gubernamental estableciendo demagógicamente salarios superiores a los de mercado directamente o indirectamente a través de sindicatos fascistas expulsa a los que más necesitan trabajar del mercado laboral. Esta expulsión se realiza amparada en lo que ha dado en llamarse “conquistas sociales”, pero lamentablemente no resulta posible enriquecer a la gente por decreto. Si fuera así no habría que decretar incrementos tímidos sino que habría que convertir a todos en millonarios, pero las cosas no son así. No hay magias posibles.</p>
<p>Los salarios e ingresos en términos reales dependen única y exclusivamente de las tasas de capitalización, es decir, de las inversiones que hacen de apoyo logístico para aumentar su rendimiento. No es lo mismo pescar a cascotazos que con una red de pescar, no es lo mismo arar con un tractor que hacerlo con las uñas. Los equipos de capital elevan los rendimientos que es otro modo de referirse a los ingresos o salarios. Lo que obtienen los trabajadores en Canadá no son lo mismo que lo que obtienen los trabajadores en Uganda y el motivo no reside en el clima o en otras consideraciones como no sea el nivel de inversiones que, a su vez, dependen de la calidad de los marcos institucionales que protegen derechos. Por esto es que, por ejemplo, en lugares donde las tasas de capitalización son elevadas se dificulta encontrar servicio doméstico ya que las personas están ubicadas en tareas de mayor responsabilidad y remuneración.</p>
<p>Decíamos que <strong>las llamadas conquistas sociales expulsan del mercado laboral a los que más necesitan trabajar.</strong> Los gerentes de finanzas, administrativos y demás en las empresas no se enteran del problema a menos que las aludidas conquistas sobrepasaran los ingresos que obtienen, en ese caso ellos no encontrarán empleo por las razones apuntadas.</p>
<p>Aludimos a los sindicatos fascistas como elemento negativo en este contexto puesto que operan escudados en la figura calcada de la Carta de Lavoro de la “personería gremial” que no es la simple personería jurídica o legal. Aquella hace que los monopolios sindicales se adjudiquen por la fuerza la representación. Nuevamente, si se imponen salarios superiores a los que permiten las tasas de capitalización el resultado inevitable es el desempleo y si éste se pretende disimular con expansión monetaria se producirá una contracción en los salarios reales aunque se incrementen en términos nominales. Por otra parte imponen exacciones a los salarios de los trabajadores y manipulan reglones como las “obras sociales” en beneficio de la casta dirigente.</p>
<p>Las genuinas conquistas son siempre producidas por el volumen de capital disponible fruto de ahorro interno o externo. Las condiciones atractivas en países de altas tasas de capitalización en cuanto a la seguridad, el tipo de iluminación o las características de un posible retiro, no se deben a la generosidad de los empleadores sino a la mencionada inversión creciente.</p>
<p>Desde luego que la política impositiva afecta las tasas de capitalización cuando en lugar de establecer sistemas proporcionales a gravámenes indirectos en el contexto de tasas reducidas, se basan en voracidades fiscales para financiar siderales gastos públicos que ni siquiera contemplan brindar servicios esenciales de seguridad y justicia, áreas vitales que son abandonadas para encarar funciones crecientes que no le competen a un gobierno republicano.</p>
<p>No se trata entonces de la mala caricatura ilustrada con el ridículo “efecto derrame” como si los salarios se incrementaran luego que rebalsara el vaso de los ricachones para que pudieran comer los menesterosos de la tierra. Esto es no entender nada del proceso económico para burlarse del mercado de un modo bastante torpe. Como decimos, si el mercado laboral es libre todos los que desean trabajar lo hacen y en la medida en que aumenta la inversión se presiona sobre los salarios para incrementarlos en términos reales. <strong>Nuevamente esto es lo que explica que cuando un trabajador se muda de Nicaragua a Estados Unidos multiplica varias veces sus ingresos. Esto es lo que explicaba la diferencia en el nivel de vida de Alemania Occidental de la Oriental. </strong></p>
<p>Se ha dicho que se debe estar atento a las mejoras tecnológicas porque generan desempleo. He aquí <strong>otra de las falacias</strong> en esta materia. La mayor productividad libera recursos humanos y materiales para asignarlos a otros campos aun no explotados debido a que estaban esterilizados en las áreas anteriores. Esto explica las mejoras en los niveles de vida cuando aparecieron las refrigeradoras que sustituyeron a los hombres de las barras de hielo o la sustitución de los fogoneros cuando aparecieron las modernas locomotoras y así sucesivamente en todos los rubros. Y no cabe declamar sobre períodos de transición, la vida es una transición, todos los días en todas las oficinas en el mercado los empleados están pensando en que se puede mejorar lo cual redunda en cambios en la reasignación de recursos humanos y materiales y esto beneficia al conjunto a menos que intervenga el gobierno en el sentido antes apuntado que, como también queda dicho, expulsa a trabajadores del mercado laboral con toda la tragedia que ellos significa.</p>
<p>En esta línea argumental cabe reiterar que <strong>la llamada redistribución de ingresos por medio de las estructuras gubernamentales significan siempre que éstas vuelven a distribuir por la fuerza lo que pacífica y voluntariamente distribuyó la gente en el supermercado</strong> y afines, situación que reduce salarios al significar una nueva asignación de los siempre escasos factores de producción que conlleva la aludida arbitrariedad estatal.</p>
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		<title>Obama y el estado de la Unión</title>
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		<pubDate>Sat, 08 Feb 2014 08:24:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alberto Benegas Lynch (h)</dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Desde la época del segundo Bush, insisto en que Estados Unidos se viene latinoamericanizando a pasos agigantados en el peor sentido de la expresión</strong>, con gastos y deudas públicas gigantescas en cuyo contexto no es una exageración decir que <strong>viven de prestado</strong> (de 2001 a 2008 G.W.Bush duplicó la deuda y Obama desde 2009 al presente la volvió a duplicar, lo cual significa el 103% del producto) a lo que se agregan crecientes regulaciones absurdas y muchas veces contradictorias. Es cierto que la declinación viene de antes en ese país, pero el problema se ha acentuado enormemente en los últimos tiempos.</p>
<p>El <strong>discurso de Obama del 28 de enero de 2014 en el Congreso</strong>, para rendir cuentas sobre lo ocurrido en el ejercicio 2013, contiene afirmaciones que clara y contundentemente están en las antípodas de los extraordinarios principios y valores de los <strong>padres fundadores</strong> de esa notable nación en la que se produjo la revolución más exitosa de la historia de la humanidad como consecuencia de la libertad y el consiguiente respeto a los derechos individuales.</p>
<p><span id="more-30"></span>A diferencia del “<em>State of the Union</em>” pronunciado por <strong>George</strong> <strong>Washington</strong> que consumió sólo 800 palabras, la larga y por momentos extenuante presentación del actual Presidente no nos permite glosarla en su totalidad en una nota periodística por lo que nos concentraremos en <strong>ocho resumidos puntos</strong> que estimamos clave.</p>
<p>Antes entrar en materia, conviene resaltar que los reiterados aplausos de pie de los presentes en el recinto del Congreso estadounidense (casi después de cada párrafo) no están en consonancia con la tradición republicana en cuanto al necesario recato, sobriedad e independencia que las circunstancias exigen, más bien, como apunta <strong>Ron Paul</strong>, ex candidato a presidente por el <strong>Partido Republicano</strong> en la última contienda electoral, se trata de “un lamentable circo” lo cual manifestó por televisión en entrevista con <strong>John Stossel.</strong> Esta completa desproporción de aplausos de pie nos retrotrae al Senado romano en la época de <strong>Calígula</strong> y, en nuestros tiempos, a la caricatura de Parlamento en <strong>Venezuela</strong>. Economistas de la talla de <strong>Walter Williams, Robert Higgs, Thomas Woods, Pascal Salin</strong> y <strong>Peter</strong> <strong>Schiff</strong> mostraron profundos desacuerdos con el mencionado discurso del Presidente.</p>
<p>Por nuestra parte, veamos entonces los ocho puntos anunciados. Primero, aunque parezca mentira, Obama reiteró lo que es moneda corriente en los países del tercer mundo donde se considera que puede aumentarse la riqueza de la gente por decreto (si esto fuera cierto no habría que proceder tímidamente y hacernos a todos millonarios de una vez). Frente a ambas Cámaras reunidas, <strong>Obama </strong>declaró muy suelto de cuerpo que<strong> incrementará el llamado salario mínimo por decreto</strong> y sin que pase el proyecto por el Congreso. Esta medida inexorablemente provocará desempleo (además de los diez millones actuales declarados oficialmente) puesto que salarios superiores a las tasas de capitalización existentes no permiten absorber empleo, desocupación que puede eventualmente disimularse con inflación monetaria la cual, a su vez, genera otros efectos indeseables al elevar salarios nominales y derretir los reales.</p>
<p>Segundo, en varios tramos de su alocución sostuvo que debe combatirse la desigualdad sin la menor comprensión del hecho de que ésta es una consecuencia directa de las preferencias puestas de manifiesto por el público en los supermercados y equivalentes al mostrar en grado diverso las opiniones de la gente según lo que estiman es la capacidad para satisfacer sus deseos en los diferentes rubros. Lo que sí son políticas inadmisibles son los <strong>“salvatajes”</strong> que llevó a cabo esta administración que son recursos detraídos del fruto del trabajo ajeno para alimentar la irresponsabilidad e ineptitud de empresarios que tienen poder de lobby. Esta desigualdad no es el resultado del plebiscito diario en el mercado sino lisa y llanamente del pillaje.</p>
<p>Tercero, el aire de ejecutivo de una empresa denominada Estados Unidos y no el gobernante de una nación respetable lo hizo decir que seguiría dando órdenes y otorgando subsidios en el <strong>área energética</strong> según sus inclinaciones y las de los burócratas que lo acompañan con total independencia de lo que ocurre en el mercado. Esto nos recuerda a la triste experiencia de <strong>Carter</strong> en los setenta que en plena suba en los precios de la energía decretó precios máximos con lo que estimuló que se consumiera más, al tiempo que hubo por vez primera filas de automóviles en las estaciones de servicio debido a la consecuente escasez y, al adulterar precios, se bloquearon las posibilidades de explorar fuentes alternativas de energía. En este caso, al subsidiar áreas energéticas por decisión política a espaldas de la economía se desarticula la asignación de los siempre escasos factores de producción.</p>
<p>Cuarto, volvió con la idea de obligar a las mutuales de medicina a tomar pacientes en base a “condiciones preexistentes”, es decir, aceptar a personas que no han realizado aportes al sistema, lo cual significa poner en peligro toda la estructura médica basada en el seguro. Es igual que a las compañias de seguro del automóvil: si se les impusiera la obligación de aceptar y cubrir a personas que se han accidentado pero que no han participado con el pago de las cuotas requeridas. Esto es desconocer los principios actuariales más elementales.</p>
<p>Quinto, le dedicó una parrafeada a la necesidad de continuar con la <strong>ayuda financiera gubernamental destinada a otros países</strong>, directamente o a través de organismos internacionales financiados con recursos de los contribuyentes. Esto como si no hubiera documentación suficiente en cuanto a que las referidas entregas han servido para consolidar políticas estatistas y corrupciones varias que provocan <strong>fuga de capitales</strong> y cerebros de los países receptores, en lugar de permitir que se modifiquen las políticas socializantes al efecto de repatriar las antedichos fugas y recibir así préstamos sobre bases sólidas. Así lo han señalado reiteradamente autores como<strong> Peter Bauer, Melvyn Krauss, Karl Brunner, Anna Schwartz, Doug Bandow y James Bovard.</strong></p>
<p>Sexto, ha llamado poderosamente la atención <strong>la bravuconada de Obama en cuanto a que seguirá su rumbo “con o sin el Congreso”</strong>, lo cual significa un declarado y abierto desafío institucional y una decisión de quebrar tradiciones republicanas que hasta el momento básicamente sólo ocurrían en países muy atrasados.</p>
<p>Séptimo, <strong>volvió a prometer el cierre de la pocilga inaudita de Guantánamo</strong> con detenidos sin juicio previo, lo cual aseguró que haría en su primera campaña electoral y que aún no ha llevado a cabo. Este nuevo anuncio curiosamente estuvo sustentado en principios jurídicos cosa que está muy bien pero se da de bruces con lo que hemos subrayado en el punto anterior y con el bochornoso espionaje que el gobierno realiza sin orden de juez competente (esto ha sido especialmente denunciado y lamentado cuando se ejecuta contra gobernantes, pero no se ha demostrado suficiente preocupación y alarma con lo que se viene realizando contra individuos indefensos que teóricamente son los mandantes del aparato estatal).</p>
<p>Y octavo, enfatizó que no hay más tropas estadounidenses estacionadas en <strong>Irak</strong> y menor cantidad de soldados apostados en <strong>Afganistán,</strong> situación muy loable por cierto pero no aludió a las torpezas, invasiones y misiones militares que simultáneamente se han llevado a cabo en <strong>Egipto</strong>, <strong>Siria</strong> y <strong>Somalía</strong>.</p>
<p>Paralelamente ocurre un hecho gravísimo puesto de manifiesto por el Senador<strong> Mich McConnell</strong> -quien lidera a distinguidos denunciantes- en el programa de<strong> Fox News</strong> conducido por <strong>Megin Kelly</strong>. Es el documentado intento de Obama de utilizar la entidad fiscal (<strong>IRS</strong>) para perseguir a los críticos de su gobierno, lo cual ha constituido una de las herramientas de más baja estofa de los países totalitarios por lo que es de esperar que no prospere tamaña iniciativa.</p>
<p>Se acaba de publicar la segunda edición de mi libro <em>Estados Unidos contra Estados Unidos</em> por <strong>Unión Editorial de Madrid</strong> (la primera fue por el <strong>Fondo de Cultura Económica</strong>), donde me detengo a considerar con cierta amplitud los aspectos medulares por los que los últimos gobiernos estadounidenses se han apartado grandemente del espíritu que iluminó la existencia de esa nación y los consiguientes efectos negativos de ese apartamiento y de esas gestiones. El libro trata detenidamente la educación, la política exterior, la economía, las guerras, los servicios de inteligencia, la estructura jurídica, las drogas alucinógenas para usos no medicinales, la inmigración, los basamentos éticos y el terrorismo. Es de esperar que se reaccione lo antes posible puesto que si ocurriera otro traspié de peso en Estados Unidos, el resto del mundo entrará en un cono de sombra difícil de revertir.</p>
<p>En resumen, respecto al “estado de la unión”, es como ha dicho <strong>Wiley</strong> <strong>Vaugh</strong> “es muy lindo decretar mejoras pero el dinero es sustraído de los vecinos”. Es como ha preguntado mi hijo menor: si más bien que “State of the Union” no debería denominarse “State Over the Union”.</p>
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