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	<title>Alberto Benegas Lynch (h) &#187; democracia</title>
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		<title>Venezuela en la mira</title>
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		<pubDate>Sat, 12 Dec 2015 03:10:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alberto Benegas Lynch (h)</dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p>Recién me acabo de comunicar en Caracas con Rocío Guijarro, la directora ejecutiva del Centro de Divulgación del Conocimiento Económico (Cedice), amiga de la libertad cuya institución viene haciendo mucho por la formación de mentes liberales con el invalorable apoyo de otros amigos de gran calado. En 2013 esa entidad publicó un libro de mi autoría titulado <i>El liberal es paciente</i>, en el que, entre otras cosas, intentaba mostrar el valor de la perseverancia para derrotar a megalómanos como el que hoy está instalado en el poder en Venezuela, que sigue la línea socialista del comandante fallecido, quien comenzó con toda la debacle que es de público conocimiento.</p>
<p>Y no es que antes de eso las cosas eran color de rosa, al contrario, los partidos tradicionales fueron un increíble fracaso y con sonados casos de alarmante corrupción. Pero, claro está, el modo de resolver los problemas no consiste en acentuarlos, sino en cambiar de rumbo. El récord mundial de inflación, los controles de aspectos cruciales de la vida y las haciendas de la gente, los presos políticos, los despilfarros, la ausencia hasta de papel higiénico, las larguísimas filas para poder acceder a algunos alimentos, los cortes de agua corriente y electricidad, la completa sumisión de la prensa y los medios de comunicación, la caída drástica en las inversiones y en general el sufrimiento de los más necesitados ha sido la regla en estos años de opresión salvaje.<span id="more-1264"></span></p>
<p>Frente a esta situación sólo caben dos caminos: ejercer el derecho a la resistencia frente a gobiernos que estrangulan todo vestigio de libertad (lo cual proviene de una larga tradición plasmada en la Declaración de la Independencia estadounidense) o lo que afortunadamente pudo hacer el pueblo venezolano, que es la derrota a los impostores de la democracia a través de las urnas. Esta es la paciencia que se sugirió frente a un Leviatán invasivo, lo cual dio sus frutos con unas elecciones legislativas que habrían otorgado la mayoría calificada de los dos tercios requerida, entre otros muchos propósitos para rectificar los poderes especiales otorgados al sátrapa del momento, convocar a una Asamblea Constituyente para dejar sin efecto los dislates del chavismo e incluso la opción de llamar a un referéndum revocatorio contra el Presidente en ejercicio.</p>
<p><b>Todo lo cual no quiere decir que no deba estarse muy atento, porque el actual Gobierno es capaz de cualquier zancadilla en cualquier momento con el soporte del aparato cubano, que ya ha declarado su incondicional apoyo a los perdedores en esta contienda electoral</b>.</p>
<p>El presidente de la Asamblea Nacional que ahora cesa en sus funciones, en reunión de gabinete, al conocerse los resultados del escrutinio, propuso convocar a los secuaces del partido gobernante y salir con armas a la calle, lo que afortunadamente no prosperó debido a la decidida oposición de un camarada del ejército con mando de tropa.</p>
<p>Es de desear que los partidos heterogéneos reunidos en la oposición sepan calar hondo en dirección a una sociedad abierta y en su momento no se les ocurra implantar un socialismo moderado, que conducirá a otro fracaso estrepitoso en lugar de adoptar el atractivo de la libertad y el respeto recíproco.</p>
<p>El tema de fondo es educativo, por ello es que celebramos la faena que viene realizando sistemáticamente el antes mencionado Cedice, especialmente en recintos universitarios y con la publicación de numerosos trabajos y seminarios varios. También es de destacar la palabra de tantos venezolanos que, a pesar de las trabas y las amenazas, se expresan con franqueza y abren caminos fértiles. Incluso hay medios como <i>El diario de Caracas</i> y otros que dan la pelea cotidianamente y que incorporan columnistas que apuntan a poner de manifiesto los valores éticos, económicos y jurídicos de la sociedad libre.</p>
<p>Mientras ocurre lo que ocurre en el plano político, es menester que se afine el lápiz para establecer nuevos límites institucionales al poder, dado que está visto que una mal entendida democracia ha interpretado que una vez obtenida la mayoría puede hacer tabla rasa con todos los derechos individuales, al tiempo que puede asalta la Justicia y todos los organismos de contralor, incluyendo a los tribunales electorales.</p>
<p>Por otra parte, es indispensable entender cabalmente el significado del derecho al efecto de precisar la idea en el contexto del continente, que son los marcos institucionales y el contenido, que también comprende a los procesos de mercado. En esta línea argumental, tengamos en cuenta que el derecho es inseparable de la Justicia y esta significa “dar a cada uno lo suyo”, lo que remite a la propiedad privada, que, a su vez, constituye el eje central del mercado.</p>
<p>Con las más diversas pantallas se han ido incorporando en la legislación venezolana políticas que ponen en jaque a marcos institucionales civilizados y también se desconocieron de modo flagrante los principios de la garantía de la cosa juzgada, la irretroactividad y la incorporación de los mal llamados derechos sociales. Estos significan pseudoderechos, ya que, al concederlos, necesariamente dañan los derechos de terceros, al no tener en cuenta que a todo derecho corresponde una obligación. Si estas resultan contrarias al derecho de otros, inexorablemente se perjudica seriamente el andamiaje jurídico, con lo que, además, se afecta a quienes se pretende mejorar en su condición.</p>
<p>En Venezuela, los comisarios del momento ni siquiera alegan fundamentos para sus desvaríos, sino que proceden al atropello a los derechos de las personas sin dar explicación alguna, como no sea escudado en la soberanía de los aparatos estatales, sin percatarse de que la soberanía reside en los gobernados. Cualquier imitador de los Hitler de este mundo que asume el poder con suficiente apoyo electoral convierte su legislación pervertida en normas de Justicia, y esto es lo que se ha repetido en el caso venezolano.</p>
<p>Reiteramos aquí algo de lo dicho antes sobre el rol del gobierno y colaterales. En realidad, el rol y las funciones del monopolio de la fuerza que llamamos gobierno se instituyó luego de que buena parte de la humanidad pudo sacarse de encima a los faraones, los emperadores y similares, para en su lugar ofrecer seguridad y justicia, es decir, para proteger los derechos a la vida, la libertad y la propiedad, tal como rezan todos los documentos fundamentales de las sociedades abiertas.</p>
<p>Pero henos aquí que, de un largo tiempo a esta parte, las funciones de los aparatos estatales se han ido ensanchando hasta cubrir los espacios más íntimos de las personas, con lo cual, en lugar de proteger derechos, los gobiernos se han convertido en los principales enemigos de los gobernados y estos, siempre encerrados en el dilema del menos malo, sufren los embates de forma reiterada.</p>
<p>El tema medular consiste en que se confunde la naturaleza del debate. Se discute si es bueno o malo para las personas tal o cual decisión y de allí irrumpe un salto lógico inaceptable: si se piensa que es bueno, se concluye que el monopolio de la fuerza lo debe imponer. Esto es inaceptable para la dignidad y la autoestima de personas cuya característica central es rechazar el entrometimiento de una niñera forzosa que anula la imprescindible libertad de cada uno, lo cual conlleva la responsabilidad individual.</p>
<p>En la dieta alimenticia, en las finanzas, en el deporte, en el mundo cibernético, en la educación, en la cinematografía, en el periodismo, en la agricultura, en el comercio y en todo cuanto pueda ocurrirse está presente el Leviatán con sus garras demoledoras y todo “para el bien de la gente”.</p>
<p>En una sociedad abierta, este plano de análisis es del todo impropio. <b>El aparato estatal es para proteger a la gente en sus derechos que son anteriores y superiores a la existencia misma del Gobierno y no para jugar al papá (además, generalmente golpeador) de la persona de que se trate</b>. Más aun, en la sociedad abierta se respeta de modo irrestricto que cada uno maneje su vida y su hacienda como le parezca mejor, como decimos, asumiendo cada uno su responsabilidad, lo cual incluye las asociaciones caritativas con recursos propios y así hablar en la primera persona del singular y no vociferar en la tercera del plural, es decir, proceder coactivamente con el fruto del trabajo ajeno. Tal como reza el adagio anglosajón: “Put your money where your mouth is”.</p>
<p>Con razón el decimonónico Frédéric Bastiat decía que el aparato estatal “es la ficción por la que todos pretenden vivir a expensas de todos los demás”. Cada vez que se sostiene que el aparato estatal debe hacer tal o cual cosa hay que preguntarse a cuál de los vecinos hay que arrancar recursos, puesto que ningún gobernante aporta de su peculio para proyecto político alguno (más bien tienen una manifiesta inclinación por quedarse con lo ajeno).</p>
<p>Lo dicho para nada desconoce la posibilidad de que algunas personas decidan ser manejadas por otros designando tutores o curadores y estableciendo sistemas colectivistas conviviendo dentro de un mismo país, pero nada autoriza a que ese sistema lo impongan a personas que mantienen su autoestima y su sentido de dignidad y quieren vivir como humanos, a saber, haciendo uso de su libertad.</p>
<p>Aparecen sujetos en el ámbito político en atriles diversos, casi siempre con el dedo índice en alto, declamando que ellos no persiguen intereses electorales ni componendas, sino que defienden principios. Pues no saben de qué están hablando, ya que la política busca votos, de lo contrario se esfuman los candidatos y si no se acuerda, pierden apoyo y si se mantienen tercos en principios, son barridos del escenario. El político de una u otra inclinación es en última instancia un megáfono de lo que ausculta que está demandando su clientela. <b>Por eso es tan importante el debate de ideas y la educación: va al fondo de las cosas y determina lo que aplaudirá o rechazará la opinión pública, que es la que, a su vez, permitirá que se articule tal o cual discurso desde los estrados políticos.</b></p>
<p>Repasar los documentos originales de todas las sociedades libres nos recuerda la idea de gobierno por la que se establecieron esas sociedades. Con el tiempo, debido a una muy exitosa faena educativa (más bien des-educativa), la idea del monopolio de la fuerza y sus consiguientes funciones han variado radicalmente desde la idea jeffersoniana de: “El mejor gobierno es el que menos gobierna” al postulado leninista de abarcarlo todo en manos del Gobierno.</p>
<p>Es que se dejó de lado el principio defensivo básico de: “El costo de la libertad es su eterna vigilancia”, pero no meramente por parte de algunos, sino de todas las personas, independientemente de sus obligaciones y sus tareas cotidianas. Si se pretende el respeto, hay que hacer algo diariamente para lograr y mantener ese objetivo noble. No es como si algunos estuvieran en la platea esperando que actúen otros que deben estar en el escenario. Esta actitud conduce a que se demuela la platea, se caiga el escenario y finalmente se incendie el teatro en manos de hordas anticivilización. Hacemos votos para que el caso venezolano comience ahora a marcar el rumbo hacia los valores de la libertad.</p>
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		<title>¿Qué son los héroes?</title>
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		<pubDate>Sat, 03 Oct 2015 10:06:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alberto Benegas Lynch (h)</dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p>Personalmente no me gusta la expresión “héroe”, porque está manchada de patrioterismo y atribuida generalmente a personas que en realidad han puesto palos en la rueda en las vidas de su prójimo. Por otra parte, Juan Bautista Alberdi escribió en su autobiografía: “La patria es una palabra de guerra, no de libertad”, puesto que hay otras formas de expresarse menos pastosas para referirse al terruño de los padres.</p>
<p>El manoseo creciente de las palabras “héroe” y ”patria” ha hecho que se desfiguren y trastoquen. La primera, según el diccionario, es la “Persona que ha realizado una hazaña admirable para la que se requiere mucho valor”.</p>
<p>Me inspiró esta nota una parte de uno de los libros de John Stossel (<i>No, They Can´t</i>), preocupado porque la mayoría de la gente relaciona a los héroes con políticos y militares. El autor aclara que esos en general han manipulado vidas y haciendas ajenas, por lo que <strong>para él los verdaderos héroes son pioneros y empresarios creativos y los intelectuales de la libertad, que han contribuido enormemente a mejorar la vida de todos.</strong></p>
<p>Señalo que esto que apunta Stossel tiene una larga tradición que descubrí que comienza de manera sistemática con el decimonónico Herbert Spencer en su libro titulado <i>El exceso de legislación.</i> En esta obra, Spencer despotrica muy fundadamente contra los aparatos estatales que destrozan autonomías individuales y subraya la arrogancia de gobernantes, a pesar de que: “Todos los días registra la crónica algún fracaso, todos los días reaparece la idea de que no hace falta más que una ley del Parlamento y una tropa de empleados para llevar a cabo un fin cualquiera apetecido”. Agrega: “Siempre he estado predicando el desengaño: no pongáis vuestra confianza en la legislación”.<span id="more-1115"></span></p>
<p>En esta dirección, Spencer subraya: “La iniciativa privada ha hecho mucho, y lo ha hecho bien. La iniciativa privada ha roturado, desecado y fertilizado el país y edificado ciudades, ha excavado minas, tendido vías de comunicación, abierto canales y establecido ferrocarriles; ha inventado y llevado a perfección arados, telares, máquinas de vapor, prensas de imprimir e innumerables máquinas; ha construido nuestros buques, nuestras vastas manufacturas, nuestros muelles; ha establecido bancos, sociedades de seguros y periódicos; ha cubierto el mar con líneas de vapores y la tierra de telégrafos eléctricos. La iniciativa privada es la que ha traído a la altura en que al presente se encuentran la agricultura, la industria y el comercio y las está desenvolviendo con creciente rapidez”.</p>
<p>Por no decir nada de la medicina, que ha estirado la expectativa de vida de modo notable y tantos descubrimientos e iniciativas resultado de tecnologías que en la época de Spencer sonarían a magia imposible. En este contexto, <b>la mayor parte de las veces los aparatos estatales teóricamente encargados de velar por la justicia y la seguridad se convierten en un implacable Leviatán que todo lo destruye a su paso</b>.</p>
<p>La antedicha tradición spencerina fue retomada por Alberdi, quien en el tomo octavo de sus <i>Obras completas </i>concluye: “Si recordamos, dice Herbert Spencer, que toda la historia está llena de los hechos y gestos de los reyes, en tanto que los fenómenos de la organización industrial, visibles ellos son, no han logrado sino recientemente atraer un poco de atención; si recordamos que todas las miradas y pensamientos se dirigen a las acciones de los que gobiernan, que nadie hasta estos últimos tiempos tenía ojos ni pensamientos para los fenómenos vitales de cooperación espontánea a los cuales deben las naciones su vida, su crecimiento y progreso”.</p>
<p><b>Los </b><b>usos reiterados del héroe y la patria afloran en obras que encierran el germen de la destrucción de las libertades individuales, </b>como el “superhombre” y “la voluntad de poder” de Nietzsche o “el héroe” de Thomas Carlyle. Este último, en su célebre conferencia en Londres del 22 de mayo de 1840, estimó: “Puede reconocerse como el más importante entre los grandes hombres aquel a cuya voluntad o voluntades deben someterse los demás […] es resumen de <i>todas</i> las figuras del heroísmo […] toda dignidad terrena y espiritual que se supone reside para mandar sobre nosotros, enseñarnos continua y prácticamente, indicarnos qué tenemos que hacer día tras día, hora tras hora”.</p>
<p>Difícil resulta concebir una visión más cavernaria, de más baja estofa, de mayor renunciamiento a la condición humana y de mayor énfasis y vehemencia para que se aniquile y disuelva la propia personalidad en manos de forajidos, energúmenos y megalómanos, que, azuzados por poderes omnímodos, se arrogan la facultad de manejar vidas y haciendas ajenas, siempre en el contexto de cánticos sobre patriotas y héroes.</p>
<p>Este tipo de razonamientos y propuestas inauditas son los que dieron pie a los Hitler de nuestra época. De las ideas de Carlyle, esto dice Ernst Cassirer, el filósofo político, autor de numerosas obras, ex rector de la Universidad de Hamburgo y profesor en Oxford, Yale y Columbia: “Los primeros indicios del misticismo racial”, “Una defensa abierta al militarismo prusiano” y “La divinización de los caudillos políticos y una identificación del poder con el derecho”. Por su parte, Jorge Luis Borges consigna en su prólogo a la obra que reúne seis conferencias de Thomas Carlyle sobre la heroicidad: “Los contemporáneos no lo entendieron, pero ahora cabe una sola y muy divulgada palabra: nazismo […] [Él]<b> escribió que la democracia es la desesperación de no encontrar héroes que nos dirijan </b>[…], abominó de la abolición de la esclavitud […], declaró que un judío torturado era preferible a un judío millonario”.</p>
<p><b>La manía del héroe y el líder indefectiblemente conducen a la prepotencia, al abuso de poder y, finalmente, al cadalso en nombre de la patria</b>. Por eso resulta tan pernicioso que se les enseñe a estudiantes la historia como una narración bélica con elogios y salvas para la guerra y los guerreros, cuando no deben memorizar los pertrechos de cada bando sin entender el porqué de tanta trifulca. Lamentablemente, es cierto que la historia está colmada de hechos violentos, pero enseñarla como algo glorioso, un hito y algo que debe ser venerado y objeto de admiración resulta sumamente destructivo y una buena receta para perpetuar y acentuar el mal.</p>
<p>Cada uno debe constituirse en líder de sí mismo. <b>Los caudillos y los tiranuelos que son aclamados como líderes no hacen más que expropiar lo más preciado que posee el ser humano, que es el uso de su libre albedrío para la administración de su propio destino</b> al realizar sus potencialidades únicas e irrepetibles. Dice la primera acepción de “héroe” en el<i> Diccionario…</i> de la Real Academia Española: “Entre los antiguos paganos, el que creía haber nacido de un dios o una diosa y de una persona humana, por lo cual le reputaban más que hombre y menos que dios”. Si bien es cierto que hay otras acepciones, como la que consignamos más arriba, la expresión de marras está teñida de un pesado tufillo a guerra, sangre, batalla, violencia y ferocidad.</p>
<p>Pero, en todo caso, si se insiste en recurrir a la expresión “héroe”, debería aplicarse a personas excepcionales, como Ana Frank, Sophie Scholl, Sor Juana Inés de la Cruz, Lucretia Mott, Voltairine de Cleyre, Rose Wilder Lane, Mary Wollstonecraft, Germaine de Staël, Isabel Paterson, Hannah Arendt, Taylor Caldwell, Mariquita Sánchez de Thompson, Victoria Ocampo, Alicia Jurado, Anna Politkovskaya, Edith Stein, Ayn Rand o Mallory Cross Johnson, sólo para citar unos pocos nombres del mal llamado sexo débil que han dado extraordinarios ejemplos de fortaleza y coraje moral frente a cualquier signo de autoritarismo. Agrego el nombre de una joven que hoy vive en la isla-cárcel cubana desde donde se debate con una perseverancia arrolladora: Yoani Sánchez (cuando la revista <i>Time</i> la incluyó entre las cien personas más influyentes y apareció bajo el subtítulo de “héroes y pioneros”, ella escribió que prefiere “la simple categoría de ciudadana”).</p>
<p>El día en que en las plazas aparezcan las efigies de estas personalidades, podremos conjeturar que el mundo va en buena dirección, ya que, como tituló uno de sus libros Jerzy Kosinski: <i>No Third Path.</i></p>
<p>En esta misma línea de mantener la brújula firme y los principios en alto, Albert Camus escribe en la introducción de <i>El hombre rebelde</i>: “No siendo nada verdadero ni falso, bueno ni malo, la regla consistirá en mostrarse más eficaz, es decir, el más fuerte. Entonces el mundo no se dividirá ya en justos e injustos, sino en amos y esclavos”.</p>
<div>
<p>Las inmundicias de los Stalin, Pol Pot, Mao, Hitler y Mussolini de este planeta son consecuencia de las alabanzas al “hombre fuerte” en el poder, el carismático. Para ellos se tejen todo tipo de cánticos que rebalsan en referencias a lo heroico y grandioso a cuales les siguen personajes detestables tales como los Perón, Trujillo, Stroessner, Pérez Jiménez, Somoza y Rojas Pinilla que, si los dejan, se ponen a la altura o incluso superan en saña a sus maestros. <b>En esta instancia del proceso de evolución cultural sólo hay opción entre la democracia y la dictadura, no importa de qué signo sea.</b> Estas están siempre paridas de libros, artículos y conferencias que ensalzan al héroe como el mandamás de las multitudes.</p>
<p>Transcribo una anécdota horripilante de Paul Johnson en <i>Commentary</i> de abril de 1984 en la que relata uno de los casos en que se trata como héroe a un canalla: “En las Naciones Unidas en ocasión de la visita oficial de Idi Amin, presidente de Uganda, el primero de octubre de 1975. Para esa fecha ya era un notorio asesino serial de una crueldad indescriptible; no solo había liquidado personalmente algunas de sus víctimas, sino que las desmembraba y preservaba partes de las anatomías para consumo futuro: el primer caníbal con refrigerador […] A pesar de ello, fue electo presidente de la Organización para la Unidad Africana y, en esa capacidad, fue invitado a dirigirse a la Asamblea General de las Naciones Unidas. Su discurso fue una denuncia a lo que denominó ‘la conspiración zionista-nortemericana contra el mundo ‘y demandó no sólo la expulsión de Israel de las Naciones Unidas, sino su extinción […] La Asamblea le brindó una ovación de pie cuando llegó, lo aplaudieron periódicamente en el transcurso de su discurso y, nuevamente, se pusieron de pie cuando dejó el recinto. Al día siguiente, el secretario general de la Asamblea [Kurt Waldheim] le ofreció una comida en su honor”.</p>
<p>Como he escrito antes, resulta que en medio de los debates para limitar y, si fuera posible, eliminar las acciones extremas que ocurren en lo que de por sí ya es la maldición de una guerra, como los denominados “daños colaterales”, aparece la justificación de la tortura por parte de Gobiernos considerados baluartes del mundo libre. Ya sea a través del establecimiento de zonas fuera de sus territorios para tales propósitos o expresamente delegando la tortura en terceros países, con lo que se retrocede al salvajismo más brutal.</p>
<p>También en la actualidad se recurre a las figuras de “testigo material” y de “enemigo combatiente” para obviar las disposiciones de las Convenciones de Ginebra. Según el juez estadounidense Andrew Napolitano, el primer caso se traduce en una vil táctica gubernamental para encarcelar a personas a quienes no se les ha probado nada, pero que son detenidas según el criterio de algún funcionario del Poder Ejecutivo y, en el segundo caso, nos explica que, al efecto de despojar a personas de sus derechos constitucionales, se recurre a un subterfugio también ilegal que elude de manera burda las expresas resoluciones de las antes mencionadas convenciones que se aplican tanto para los prisioneros de ejércitos regulares como para los combatientes que no pertenecen a una nación.</p>
<p>Termino con un pensamiento referido al proceso electoral para elegir Gobiernos que, si se toma con cuidado y responsabilidad, entre otras muchas cosas, puede modificarse la noción errada del héroe. Y no es con cuidado y responsabilidad que se encara la elección si de entrada afloran tremendas confusiones en el uso del lenguaje. La semana pasada Luis Alberto Lacalle —el ex presidente de Uruguay— muy atinadamente me dijo que resultaba un disparate aludir al recinto donde se vota como “cuarto oscuro”, puesto que naturalmente en esas condiciones no se puede ver nada, por lo que es un pésimo comienzo para elegir bien. Se trata del cuarto secreto, como dicen los uruguayos.</p>
</div>
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		<title>Tras el poder</title>
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		<pubDate>Sat, 12 Sep 2015 09:37:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alberto Benegas Lynch (h)</dc:creator>
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		<description><![CDATA[No me refiero a la capacidad de hacer algo sino al dominio sobre otros. En primer lugar, como ha señalado Erich Fromm, quien ejerce el poder o quienes lo desean tienen una personalidad siempre débil, puesto que es del todo insuficiente, por lo que necesitan del sujeto dominado para completar su vacío existencial, ya que... <a href="http://opinion.infobae.com/alberto-benegas-lynch/2015/09/12/tras-el-poder/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>No me refiero a la capacidad de hacer algo sino al dominio sobre otros. En primer lugar, como ha señalado Erich Fromm, quien ejerce el poder o quienes lo desean tienen una personalidad siempre débil, puesto que es del todo insuficiente, por lo que necesitan del sujeto dominado para completar su vacío existencial, ya que no se sienten alimentados con su ser en verdad escuálido.</p>
<p>Desde que James Buchanan y Gordon Tullock explicaron el <i>public choice, </i>ya no cabe la sandez de sostener la teoría del “servidor público” en abstracto de los intereses personales, ya que se trata de sujetos que persiguen los suyos igual que cualquier mortal, es decir, no hay acciones desinteresadas (en verdad una perogrullada, dado que se actúa porque está en interés del sujeto actuante). Es cierto, sin embargo, <b>que en algunos casos puede estar en interés del político hacer el bien a otros, pero, como es de público conocimiento, la situación más frecuente es que se trata de individuos que buscan la foto, los favores <i>non</i> <i>sanctos</i></b>, cuando no, los dineros malhabidos.</p>
<p>Hay pigmeos mentales que toda su vida sueñan con ser ministros y equivalentes solo para satisfacer sus inclinaciones, aunque comprenden que no podrán hacer bien las cosas, puesto que no se han tomado el trabajo de abrir caminos con ideas liberales de fondo. Muchos son los que describen incendios, pero muy pocos son los que se detienen a explicar el foco del fuego y el modo de eliminarlo.<span id="more-1074"></span></p>
<p>Este panorama ocurre ya se trate del derecho divino de los reyes o del derecho ilimitado de las mayorías en sistemas de democracia pervertida, tal como apunta Bertrand de Jouvenel en su monumental <i>On Power. Its Nature and the History of its Growth</i>. El poder en este sentido se opone al amor, tal como lo explica magníficamente León Tolstoi en <i>The Law of Love and the Law of Violence </i>y también Ronald V. Sampson en su <i>The Psychology of Power, </i>donde ilustra su idea contraponiendo en los extremos la figura de Jesús a la de Adolf Hitler.</p>
<p>En general <b>los que ocupan posiciones en la estructura política son vistos con admiración por la gente, en lugar de mirarlos como sus empleados siempre con recelo</b>, y mayor el recelo cuanto mayor el poder, según escribió Lord Acton en correspondencia con el obispo inglés Mandell Creighton, que reclamaba mayor condescendencia para quienes detentan poder, de donde surge la célebre sentencia de aquel historiador decimonónico respecto al correlato entre corrupción y poder.</p>
<p>Hace bastante tiempo escribí sobre lo que considero la génesis del poder en un trabajo que titulé “La radiografía del poder” -para AIPE, que lo distribuyó-, que ahora en parte reitero y que puede describirse en el contexto de seis pasos sucesivos.</p>
<p>En primer término, la relación hombre-mujer. No pocas son las personas que desde su más tierna infancia se acostumbran a ver en su hogar, en la relación de sus padres, una relación de fuerza. La relación macho-hembra como una cuestión de músculo. Este es un cuadro de situación en el que no prevalece la argumentación mejor, sino la amenaza de la fuerza bruta: “Esto es así porque lo digo yo”. <b>Este espectáculo bochornoso del más primitivo salvajismo produce cierto acostumbramiento al escenario dominante-dominado.</b></p>
<p>La segunda etapa se extiende a la relación padres-hijos. Son muy frecuentes los casos en donde se imponen conductas e ideas “porque somos tus padres”, o más directamente “porque me da la gana” como toda respuesta. Casos en donde está mal visto que los hijos discutan con sus padres y cuestionen ideas y valores. No se trata de un intercambio pacífico de opiniones, sino de una relación de fuerza. Se impone, la discusión termina con manifestaciones absurdas de autoridad que se aceptan debido a las amenazas tácitas o explícitas.</p>
<p>La tercera etapa en esta serie de acontecimientos lamentables en los que se va creando un cierto acostumbramiento al sojuzgamiento servil se traslada al ámbito de la educación formal, en la que los Gobiernos establecen pautas, textos y sobre todo estructuras curriculares desde ministerios de educación y equivalentes. De este modo, <b>a través de la cadena de mandos, se crea una atmósfera enrarecida en el estudiantado</b>. Muchos terminan por resignarse y dar por sentado que la educación debe imponerse desde el vértice del poder y que de ninguna manera es fruto de arreglos contractuales entre educadores y educandos. A su vez, los profesores de escuelas y sus directivos no pueden ejecutar buena parte de sus iniciativas porque tienen la espada de Damócles: la Gestapo moderna, esto es, los inspectores de los aludidos ministerios y reparticiones gubernamentales. En este clima también es frecuente que se hagan formar a los alumnos al efecto de cantar cotidianamente marchas guerreras que son complementadas por los frecuentes regalos de padres a hijos varones de soldaditos, metralletas, misiles y otras manifestaciones de violencia, como fomentar que los adolescentes practiquen esos jueguitos virtuales donde gana el que mata más.</p>
<p>El cuarto capítulo se refiere a la influencia que tiene la opinión de los demás sobre el individuo, ya preparado a una conciencia colectivista y masiva. <b>Las opiniones mayoritarias anulan el pensamiento propio de la persona acomplejada de sus propias ideas</b>, todo esto como consecuencia de los climas que se han ido acumulando en las etapas anteriormente señaladas. La opinión dominante envuelve a las personas con baja autoestima y gran inseguridad de sus propios juicios y hace que se ahogue cualquier manifestación de su voz interior. Sofocan esta voz y la sustituyen por “el pensamiento colectivo”. Así, el hombre masificado deja de tener auténtica voz para convertirse en puro eco. En esta instancia, conviene recordar el conocido experimento por el que se le dice a un grupo de personas menos a una que se pronuncie equivocadamente sobre los tamaños relativos de bastones exhibidos en pantalla, con lo que se comprueba que en definitiva el individuo no informado del truco termina por manifestarse como lo hace el grupo, aunque el error sea evidente.</p>
<p>La quinta sección de este análisis frecuentemente termina en el diván del psicoanalista por parte de personas confundidas y aterradas de salirse del libreto, que propone la articulación de los discursos de los demás con lo que habitualmente intensifican su relación de dependencia. Esta vez con un profesional, que no siempre encamina las cosas hacia su debido cauce, tal como lo apunta Thomas Szasz en su obra <i>The Myth of Mental Illness</i>.</p>
<p>La última etapa (o el noveno círculo si se quiere hacer un paralelo con la figura de Dante) es la exacerbación y la adoración del poder político que se manifiesta en grado creciente en el uso y el abuso de la fuerza enquistada en instituciones contrarias a los principios básicos de una sociedad abierta. Se explicita este sexto capítulo a través de la <b>mayor e irrefrenable politización de las relaciones sociales, relegando los acuerdos voluntarios y pacíficos a un segundo o tercer plano</b>. El avance del Leviatán tiene así preparado el camino para el atropello a los derechos de las personas en un clima del acostumbramiento a la dependencia y a la reverencia al poder. De este modo, los individuos abandonan su condición humana para transformarse en autómatas o más precisamente en una pestilente y amorfa masa de carne que obedece ciegamente al líder, puesto que no alcanza a comprender la diferencia sideral entre la autoridad moral y la autoridad impuesta que le han enseñado a reverenciar para convertirse en aplaudidor oficial.</p>
<p>Es por esto último que la persona, cuando opera en el terreno político, se suele identificar como “militante”, una palabra agraviante que indebidamente se extrapola a lo civil: deriva de la cadena de mandos, de la obediencia debida y del ámbito militar, lo cual no tiene relación alguna con el mundo de la civilidad (claro que en no pocos casos se trata de mequetrefes que se limitan al coro, que pretenden decorar con saltos más o menos histéricos, que no reflejan rasgos de pensamiento alguno).</p>
<p>Este proceso decadente y muy maloliente, fruto del paisaje desolador descrito, solo puede revertirse en la medida en que aparezcan personas con coraje y honestidad intelectual y que se pongan de pie para defender a rajatabla sus autonomías individuales y la de su prójimo, y asuman de esta manera su condición de humanos, a saber, mostrar aprecio por lo más precioso de sus facultades: la capacidad de decidir, de elegir su destino y asumir las correspondientes responsabilidades.</p>
<p>Termino esta nota periodística con la mención de una parte sustancial de la tradición liberal-lockena-hayekiana en cuanto a que <b>la legislación contraria al derecho debe ser combatida y revertida y no acatada sumisamente si se desea vivir en libertad</b>. Al fin y al cabo, como ha dicho Benedetto Croce, la historia debe ser vista como “la hazaña de la libertad”, en cuyo contexto el costo de esa preciada libertad “es su eterna vigilancia”, tal como expresó Thomas Jefferson.</p>
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		<title>Rusia, una historia desoladora</title>
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		<pubDate>Sat, 22 Aug 2015 10:45:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alberto Benegas Lynch (h)</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Con algunos agregados, reitero en parte lo escrito antes sobre este caso patético. Rusia está dominada por un Gobierno de mafias desde el colapso del comunismo. Los mismos capitostes de la KGB se instalaron en el Gobierno y se repartieron empresas y mercados cautivos como botín de guerra. La historia de Rusia es en verdad... <a href="http://opinion.infobae.com/alberto-benegas-lynch/2015/08/22/rusia-una-historia-desoladora/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p lang="es-ES"><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>C</span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>on algunos agregados, reitero en parte lo escrito antes sobre este caso patético. Rusia está dominada por un </span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>G</span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>obierno de mafias desde el colapso del comunismo. </span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>Los mismos capitostes de la KGB se instalaron en el </span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;">G</span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;">obierno y se repartieron empresas y mercados cautivos como botín de guerra.</span></p>
<p lang="es-ES"><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span><strong>La historia de Rusia es en verdad muy desoladora, primero el terror blanco de los zares y zarinas, luego el terror rojo y ahora las mafias.</strong> En sus memorias, Vladimir Bukovsky, uno de los tres disidentes de mayor calado junto con sus amigos Solzhenits</span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>y</span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>n y Sajarov, declara: “</span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>E</span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>l monstruo que crearon nuestros Frankenstein mató a sus creadores, pero él está vivo, muy vivo. A pesar de los informes optimistas de ciertos medios de comunicación occidentales, que en los años transcurridos desde entonces han proclamado que Rusia entró en la era de la democracia y la economía de mercado. No hay evidencias, ni siquiera perspectivas de que así sea. En lugar de un sistema totalitario, ha surgido un </span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>E</span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>stado gangsteril, una tierra sin ley en la cual la antigua burocracia comunista, mezclada con el hampa, se ha convertido en una nueva elite política, así como en una nueva clase de propietarios”.</span></span></p>
<p lang="es-ES"><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>Como es sabido, la Unión Soviética provocó el mayor descuartizamiento humano desde 1917 a 1989, matanzas sin precedentes llevadas a cabo por un </span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>G</span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>obierno (solo sobrepasadas por Mao) y, sin embargo, </span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>Vladimir</span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span> Putin reivindica en la Universidad de Moscú a los verdugos y también enaltece las atrocidades en Hungría, en la ex Checoslovaquia y en Chechenia en un contexto de mordazas a la prensa y simulacros electorales administrados por la antigua </span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span><i>nomenklatura</i></span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>.</span></span></p>
<p lang="es-ES"><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>Yuri Y. Agaev explicó en una visita a Buenos Aires que </span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span><b>después del fiasco de </b></span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span><b>Mijaíl Gorbachov y su </b></span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span><i><b>perestroika</b></i></span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span><b> (un subterfugio para implantar “el verdadero socialismo”), el Fondo Monetario Internacional desbarató la posibilidad de contar por primera vez con liberales en el </b></span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span><b>G</b></span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span><b>obierno al financiar abundantemente al grupo opositor que finalmente se hizo con el poder</b></span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>.</span></span></p>
<p lang="es-ES"><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>Personas de gran coraje como los mencionados y como lo fue Anna Politkovskaya antes de su asesinato, han contribuido a poner su valioso granito de arena para modificar la dramática situación de los rusos. Politkovskaya nació en N</span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>u</span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>e</span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>va</span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span> York, hija de diplomáticos rusos ante las Naciones Unidas, estudió en los Estados Unidos para luego vivir en la tierra de sus ancestros, donde se graduó en la carrera de periodismo en la Universidad de Moscú y allí tuvo su primera confrontación seria al presentar su tesis sobre Marina Tsvetaeva, la poetisa condenada por el régimen </span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>e</span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>stalinista. En Moscú, con un grupo de amigos fundó un diario, la </span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span><i>Novaya Gazeta</i></span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>, con la idea de competir nada menos que con </span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span><i>Pravda, </i></span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>el periódico oficial que paradójicamente significa </span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>&#8216;</span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>verdad</span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>&#8216;</span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>.</span></span></p>
<p lang="es-ES"><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>Desde ese nuevo periódico denunció permanentemente la corrupción y los atropellos del </span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>G</span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>obierno de Putin en todos los frentes. Como sucede en esos sistemas, fue reiteradamente amenazada de muerte y advertida de los serios peligros que corría incluso por amigos periodistas de Occidente, como el director de </span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span><i>The Guardian</i></span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span> de Londres. Esto ocurría en un contexto donde, </span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span><b>según el Grupo Helsinki, solamente en Moscú durante los </b></span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span><b>G</b></span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span><b>obiernos de Putin, fueron sido asesinados por los sicarios del régimen seis periodistas, sesenta y tres fueron golpeados malamente, cuarenta y siete fueron arrestados, y cuarenta y dos fueron imputados penalmente.</b></span></span></p>
<p lang="es-ES"><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>A pesar de todo, la extraordinaria periodista de marras proseguía con sus denuncias en sus valientes artículos de investigación. Consignó que el fundamento de su actitud era: “si alguien cree que puede vivir una vida confortable </span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>co</span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>n base </span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>en</span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span> pronósticos optimistas, allá ellos, es la forma más fácil pero también constituye la pena de muerte para nuestros nietos” (este pensamiento hay que refrescarlo también en otros lares).</span></span></p>
<p lang="es-ES"><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>Randon House de Nueva York publicó su impresionante y muy ilustrativo diario bajo el título de </span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span><i>A Russian Diary. </i></span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span><i>A Journalist Final Account for Life, Corruption and Death in Putin</i></span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span><i>&#8216;</i></span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span><i>s Russia</i></span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>. </span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>La autora murió asesinada en el ascensor de su casa a manos de los matones del </span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>G</span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>obierno. Salman Rushdie escribe: “Como toda buena investigadora periodística, Anna Politkovskaya presentó verdades que reescribieron los cuentos oficiales. La continuaremos leyendo y aprendiendo de ella a través de los años”. Antes de eso publicó un libro de una notable investigación cuyo título en la versión castellana es </span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span><i>La Rusia de Putin</i></span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span> (Barcelona, Debate) donde documenta muy acabadamente los reiterados atropellos </span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>y las</span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span> iniquidades llevadas a cabo por los hampones de Putin y los desaguisados y la miseria que debe sufrir el común de la gente.</span></span></p>
<p lang="es-ES"><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span><strong>Desafortunadamente la caricatura de democracia no solo tiene lugar en Rusia donde ganan tiranuelos de diversos colores, se habla de elecciones limpias como si se tratara de un torneo irrelevante sin otro fondo que lo numérico, aunque se haga tabla rasa con los derechos.</strong> Esta irresponsabilidad mayúscula recuerda a los que después de secuestrados por malhechores declaran que fueron “tratados con cortesía” haciendo gala del síndrome de Estocolmo, tal como ocurre muchas veces en las clep</span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>t</span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>ocracias modernas disfrazadas de democracias.</span></span></p>
<p lang="es-ES"><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>La rapidez de la cronología de hechos bochornosos dependerá del peso que cada uno le atribuya a lo que viene ocurriendo. Al fin y al cabo, como ha escrito el gran George Steiner, el </span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>tiempo y la duración</span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span> son dos conceptos distintos, uno se refiere a la convención del reloj, mientras que el otro alude a la experiencia individual. Está en las manos de cada uno calibrar la duración en los fueros internos respecto al significado y la trascendencia de los padecimientos de las personas valientes y extraordinarias que han defendido y defienden la libertad en territorios rusos.</span></span></p>
<p lang="es-ES"><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>En el prefacio a un proyectado libro de Collingwood titulado </span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span><i>The New Leviathan </i></span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>(incluido en su célebre colección de ensayos sobre filosofía política), sostiene que la revuelta contra la civilización consiste en la actitud parasitaria de qui</span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>e</span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>nes pretenden vivir compulsivamente a expensas del fruto del trabajo ajeno en el contexto del pensamiento único.</span></span></p>
<p lang="es-ES"><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>En esta línea argumental, consigno en esta nota a vuelapluma una reflexión del antes mencionado Bukovsky (que también nos visitó en Buenos Aires con motivo de un acto académico), elucubraciones apuntadas en sus antedichas memorias tituladas </span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span><i>To Built a Castle. My Life as a Dissenter</i></span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>: “Miles de libros se han escrito en Occidente y cientos de diferentes doctrinas han sido creadas por políticos encumbrados al efecto de encontrar un compromiso con los regímenes totalitarios. Todos evaden la única solución correcta: la oposición moral. Las mimadas democracias occidentales se han olvidado de su pasado y de su esencia, es decir, que la democracia no es una casa confortable, un automóvil elegante o un beneficio de desempleo, sino antes que nada la disposición y el deseo de defender nuestros derechos”.</span></span></p>
<p lang="es-ES"><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>En estos climas mafiosos siempre aparecen dictadores (</span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span><i>de facto </i></span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>o electos) que resumen bien lo que ocurre, Putin no es el único ejemplo: </span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>Rafael </span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>Trujillo en la República Dominicana y Getúlio Vargas en Brasil dijeron en sendos discursos: “A los amigos todo, a los enemigos la ley”, a sabiendas de lo horrendas de sus normas legales y </span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>Domingo </span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>Perón, en la Argentina, espetó “Al enemigo, ni justicia”, por ello, contrariando toda la mejor tradición, fabricó el billete de un peso con el símbolo de la Justicia con los ojos destapados y fue uno de los pioneros en cambiar la </span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span><i>Constitución</i></span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span> para reelegirse e hizo tabla rasa con la noción del derecho, lo cual reiteró en sus tres mandatos (el último, principalmente a través de sus ministros José López Rega y José Ber Gelbard). </span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span><b>En nuestros días han surgido nuevos sátrapas liderados por los Castro, Chávez-Maduro y la infame dinastía norcoreana y sus imitadores que achuran todo vestigio de libertad y dignidad bajo diversos ropajes y trampas inauditas.</b></span></span></p>
<p lang="es-ES"><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>Ya 400 años antes de Cristo, Diógenes recurría a la alegoría de andar con una lámpara “en busca de un hombre honesto”. Ahora rindo este modesto pero muy sentido homenaje a los que se ponen de pie y son capaces de escribir y decir lo necesario para cambiar. Tal como repetían los </span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>p</span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>adres </span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>f</span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>undadores en Estados Unidos: “El costo de la libertad es su eterna vigilancia”. En cada acto el hombre no parte de cero, no podemos apreciar el presente ni conjeturar sobre el futuro sin basarnos en el pasado, por tanto, tomemos los casos de los que hablan fuerte y claro sin concesiones al efecto de dar cabida a la luz diogenista.</span></span></p>
<p lang="es-ES"><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>En el último libro de los citados aquí de Politkovskaya se lee un párrafo que puede resumir la obra, al tiempo que pone al descubierto la raíz del problema que debemos combatir y no solo en Rusia: “Nadie acude a buscar justicia a unos tribunales que alardean sin tapujos de su servilismo y su parcialidad. A nadie en su sano juicio se le ocurre ir a buscar protección a las instituciones encargadas de mantener el orden público, porque están corrompidas por completo”.</span></span></p>
<p lang="es-ES"><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>Por todo esto es que </span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span><b>resultan tan cruciales los marcos institucionales que apuntan a preservar y garantizar los derechos de las personas: el derecho a la vida, a la propiedad privada y a la libertad de hacer o no hacer lo que se estime pertinente sin lesionar iguales posibilidades de terceros.</b></span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span> En otros términos, proteger la santidad de las autonomías individuales. Tal como apuntaba el decimonónico Benjamin Constant: “Pidámosle a la autoridad que se mantenga dentro de sus límites. Que ella se dedique a ser justa; nosotros nos encargaremos de ser felices”.</span></span></p>
<p lang="es-ES"><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>Ni bien los burócratas comienzan a articular discursos tendientes a elaborar sobre lo que le conviene y lo que no le conviene a la gente en sus vidas privadas, comienzan los peligros ya que a poco andar esos megalómanos se constituirán en los árbitros forzados para manejar a su antojo el fruto del trabajo ajeno con lo que se apoderan de sus vidas.</span></span></p>
<p lang="es-ES"><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>Por otra parte, debe estarse muy alerta con los llamados empresarios que pretenden vivir a costa de los demás vía privilegios otorgados por el poder de turno.</span></span></p>
<p lang="es-ES"><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>Entonces, los severos y muy necesarios límites al <em>Leviatán</em> deben incluir defensas de los atropellos de ladrones de guante blanco que se disfrazan de empresarios, al efecto de dejar expedito el camino por el que prosperan aquellos que sirven los intereses de sus congéneres en mercados abiertos y competitivos en un contexto de respeto recíproco amparado por Gobiernos circunscritos a esa faena.</span></span></p>
<p lang="es-ES"><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>Como queda dicho, el sistema gangsteril impuesto en Rusia es lamentablemente la continuación por otros medios de los horrores establecidos por el terror blanco y el aun más tremebundo terror rojo. Horrores basados en mentiras, no en errores, lo cual es humano, sino en falsear deliberada, voluntaria y sistemáticamente todo cuanto esté al alcance de gobernantes inescrupulosos. Hoy vemos con tristeza que no son pocos los Gobiernos que apuntan en esa dirección. En definitiva, <strong>solo la ocupación y la preocupación por las tareas educativas pueden revertir ese cuadro de situación, entendiendo por educación la trasmisión de valores y principios de una sociedad abierta, una de cuyas metas prioritarias es decir lo que se estima es la verdad sin tibiezas y medias tintas</strong>.</span></span></p>
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		<title>A raíz de Felipe González en Venezuela</title>
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		<pubDate>Sat, 20 Jun 2015 09:01:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alberto Benegas Lynch (h)</dc:creator>
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		<description><![CDATA[A pesar de algunas de las ideas patrocinadas en su momento por el ex presidente del gobierno español y a pesar de algunos desaciertos y problemas que tuvo su gobierno, es necesario destacar las valientes y sumamente oportunas declaraciones de Felipe González en Caracas y luego en Madrid. “Venezuela es un país en proceso de... <a href="http://opinion.infobae.com/alberto-benegas-lynch/2015/06/20/a-raiz-de-felipe-gonzalez-en-venezuela/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>A pesar de algunas de las ideas patrocinadas en su momento por el ex presidente del gobierno español y a pesar de algunos desaciertos y problemas que tuvo su gobierno, <strong>es necesario destacar las valientes y sumamente oportunas declaraciones de Felipe González en Caracas y luego en Madrid</strong>. “Venezuela es un país en proceso de destrucción” es lo menos que ha dicho el ex mandatario español a lo cual agregó que “<i>Podemos</i> hace de monaguillo de Maduro”.</p>
<p>Son muchos las destacadas personalidades de muy diversos rincones que se muestran grandemente preocupadas por la situación venezolana. Mario Vargas Llosa acaba de concluir también, esta vez en la Universidad de Alicante, que “el país [Venezuela] se va deshaciendo por sus políticas” a lo que sumó el magnífico artículo titulado “La Venezuela que dejó al desnudo Felipe”. Por mi parte, quiero ahora introducir otro aspecto a las referencias de la catástrofe venezolana como las apuntadas, para marcar la necesidad de una revisión y corrección de la brutal desfiguración del concepto de democracia.<span id="more-837"></span></p>
<p>En Venezuela claro que la situación es extrema: atropellos al Poder Judicial, a todos los organismos de contralor y a los mismos tribunales electorales se agregan al ataque más despiadado a la libertad de prensa, a las crecientes detenciones a opositores, a la politización de las fuerzas armadas, a los controles de precios, a las reiteradas confiscaciones, a la inflación galopante, al crecimiento sideral del gasto público, al déficit fiscal incontrolable y otras tantas tropelías, hacen que la vida de los venezolanos se torne insoportable en medio de persecuciones y la escasez más despiadada de lo elemental para sobrevivir.</p>
<p>Esta lamentable situación de quienes son empleados del régimen carcelario cubano, nos tiene que llamar a la reflexión sobre el verdadero significado de la democracia que, en el caso que nos ocupa, se alega para cometer todo tipo de desmanes. No es aceptable bajo ningún punto de vista, puesto que constituye un insulto a la inteligencia, el considerar un sistema como el descripto como si fuera “democrático”, <strong>cuando en verdad se trata de <i>cleptocracia</i>, a saber, el gobierno de ladrones de libertades, de propiedades y de sueños de proyectos de vida.</strong></p>
<p>Sin llegar a estos extremos venezolanos, hay síntomas peligrosos en Grecia, en España y en muchos lugares antes insospechados en el continente americano y en el europeo (además de los casos mencionados). Por tanto, es imperioso pensar y proponer nuevos límites al Leviatán antes que resulte demasiado tarde.</p>
<p>Se han propuesto reformas constitucionales con la intención de ponerle coto a extralimitaciones groseras, se han sugerido modificaciones en el sistema electoral y otras equivalentes pero la situación es de tal gravedad que se requieren cambios más radicales para interponer vallas al atropello constante a los derechos individuales. No resulta congruente esperar resultados distintos recurriendo a las mismas recetas que condujeron al problema. No puede esperarse un milagro.</p>
<p>Sin duda que la educación es clave puesto que es improbable que se busquen mecanismos que defiendan derechos si no se cree en ellos. Son en realidad dos brazos de un mismo proceso: incentivos para la autoprotección y sistemas educativos que trasmitan los valores y principios de una sociedad abierta.</p>
<p>Sin embargo, en líneas generales, no se observa que se pongan manos a la obra  mientras se sigue consumiendo tiempo en debates sobre candidatos en la próxima contienda electoral, situaciones más o menos irrelevantes de la coyuntura y equivalentes.</p>
<p>Ya hemos dicho en varias oportunidades que <strong>existen tres propuestas de gran calado para mitigar y frenar los avances del monopolio de la fuerza sobre las autonomías individuales,</strong> como lo son las de Hayek para el Poder Legislativo, la de Bruno Leoni para el Poder Judicial y la relectura de un pensamiento clave de Montesquieu que en general ha pasado desapercibido y que es aplicable al Poder Ejecutivo.</p>
<p>No es del caso repetir aquí lo expresado por esos tres pensadores que hemos reproducido en otras instancias, pero lo que si es conveniente reiterar es la urgente necesidad de abrir debates respecto a introducir diques de contención para los abusos de poder que a diario se observan en distintos puntos del planeta,  los cuales se hacen descaradamente en nombre de una democracia inexistente.</p>
<p>Vamos, eso sí, a repetir las advertencias de varios autores sobre este problema mayúsculo del poder ilimitado de los votos sin contemplar la esencia de la democracia cual es el respeto por los derechos de las minorías para así evitar el “síndrome Hitler”. Comenzando por Cicerón, quien escribió que “el imperio de la multitud no es menos tiránica que la de un hombre solo, y esta tiranía es tanto más cruel cuanto que no hay monstruo más terrible que esa fiera que toma la forma y nombre del pueblo”. <strong>Giovanni Sartori consigna que “cuando la democracia se asimila a la regla de la mayoría pura y simple, esa asimilación convierte un sector del <i>demos </i>en <i>no-demos</i>.</strong> A la inversa, la democracia concebida como el gobierno mayoritario limitado por los derechos de la minoría se corresponde con todo el pueblo, es decir, con la suma total de la mayoría y la minoría. Debido precisamente a que el gobierno de la mayoría está limitado, <i>todo </i>el pueblo (todos los que tienen derecho al voto) está <i>siempre </i>incluido en el <i>demos</i>”.</p>
<p>Por su parte, Gottfried Dietze apunta que <strong>“la democracia que supuestamente debe promover la libertad se ha convertido en un desafío para la libertad”</strong>. Bertrand de Jouvenel afirma que “la soberanía del pueblo no es, pues, más que una ficción que a la larga será destructora de las libertades individuales” y Benjamin Constant nos ha enseñado que “los ciudadanos poseen derechos individuales independientes de toda autoridad social o política y toda autoridad que vulnere estos derechos se hace ilegítima”.</p>
<p>Los tres autores que mencionamos <i>ut supra </i>como propulsores de límites de importancia al poder político se pronuncian de esta manera sobre el problema que enfrentamos. Hayek: “Debo sin reservas admitir que si por democracia se entiende dar vía libre a la ilimitada voluntad de de la mayoría, en modo alguno estoy dispuesto a llamarme demócrata”. Leoni: “Donde las autoridades y las mayorías prevalecen, como en la legislación, los individuos deben rendirse independientemente si están en lo correcto o no”. Montesquieu: “Decir que no hay nada justo ni injusto fuera de lo que ordenan o prohíben las leyes positivas, es tanto como decir que los radios de un círculo no eran iguales antes de trazarse la circunferencia”.</p>
<p>Por último, es pertinente citar a uno de los Padres Fundadores estadounidenses, en el país en el que, salvo la inaceptable copia de lo que tenía lugar en el resto del mundo respecto a la espantosa esclavitud eliminada en su momento, resume el pensamiento de la revolución más exitosa en la historia de la humanidad en cuanto a la difundida libertad (hasta los tiempos modernos en los que se ha abandonado buena parte de esos valores). Así, James Madison ha sentenciado que “el gobierno ha sido instituido para proteger la propiedad de todo tipo […] Este es el fin del gobierno, solo un gobierno es justo cuando imparcialmente asegura a todo hombre lo que es suyo”, en el contexto de lo expresado por Jefferson en cuanto a que “Un despotismo electo no fue el gobierno por el que luchamos”.</p>
<p>Estos preceptos fueron tomados por las sociedades que aspiraban a la libertad, entre los cuales se destaca el caso argentino con el ideario alberdiano debido a su portentoso progreso cuando se siguieron esos principios rectores, protegidos por consideraciones institucionales como las formuladas por Juan González Calderón quien ha advertido y puntualizado que la democracia falsificada de los números “se basa en dos ecuaciones falsas: 50% más 1%= 100% y 50% menos 1%= 0%”.</p>
<p>Autores como Ronald Coase, Harold Demsetz y Douglass North han enfatizado el rol vital que tienen los incentivos, y en el caso considerado existen muy pocos obstáculos que limiten la posibilidad de coaliciones y alianzas que arrasen con los derechos individuales. De allí, por ejemplo, los incentivos para centrar la atención en proteger derechos por parte de quienes tienen un pesado “velo de ignorancia” (para usar una expresión de Rawls) que introduce la elección por sorteo propuesta por Montesquieu. De todos modos, si no resultaran atractivas las sugerencias de éste último autor, ni las de Hayek y de Leoni, insistimos, es imperioso pensar en otros mecanismos para evitar a toda costa la farsa que en gran medida tiene lugar en nombre de la democracia. Y todo está ubicado en el plano institucional fuera del debate de quienes serán los nombres de los que ocuparán cargos públicos, puesto que como ha señalado Popper, el tema no consiste en la concepción del “filósofo rey” de Platón sino en establecer marcos institucionales “para que el gobierno haga el menor daño posible”.</p>
<p>Para mayor precisión, en muchos documentos constitucionales se recurrió a la expresión <strong>“república”</strong> en lugar de “democracia” como fue el caso de la estadounidense y la original argentina, ya que el primer término <strong>explicita la alternancia en el poder, la publicidad de los actos de gobierno, la igualdad ante la ley, la responsabilidad del gobernante por sus actos frente a los gobernados y la separación de poderes. </strong></p>
<p>A veces nos invade cierto escepticismo cuando observamos la apatía por discutir estos temas, al tiempo que se abandona la educación “porque es un tema de largo plazo” (sic), mientras se desperdician mentes embarcadas en debates más o menos irrelevantes.<b> </b></p>
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		<title>Descarrilamiento en la cuna de la Democracia</title>
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		<pubDate>Sat, 21 Feb 2015 09:27:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alberto Benegas Lynch (h)</dc:creator>
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		<description><![CDATA[En Grecia, más específicamente en Atenas, se considera comenzó a gestarse la idea de la democracia luego de un período de asfixiante tiranía de avasalladoras oligarquías, modificación que puede situarse primero con Solón, luego con Pericles y más tarde con el sustento filosófico socrático y, especialmente, aristotélico aunque con un criterio que Benjamin Constant definió... <a href="http://opinion.infobae.com/alberto-benegas-lynch/2015/02/21/descarrilamiento-en-la-cuna-de-la-democracia/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>En Grecia, más específicamente <strong>en Atenas, se considera comenzó a gestarse la idea de la democracia luego de un período de asfixiante tiranía</strong> de avasalladoras oligarquías, modificación que puede situarse primero con Solón, luego con Pericles y más tarde con el sustento filosófico socrático y, especialmente, aristotélico aunque con un criterio que Benjamin Constant definió como “la libertad de los antiguos”: con derecho a voto y participación en la Asamblea (<i>Ecclesia</i>) pero con facultades restringidas y limitaciones inaceptables para el espíritu libre, que a partir de los estudios de John Locke se convirtieron en lo que también Constant ha catalogado como “la libertad de los modernos”, es decir, más allá del derecho a voto (y no de todos en el caso ateniense) se enfatizaron los derechos individuales.</p>
<p>En cualquier caso,<strong> en esa así considerada “cuna” hoy se elige a un gobierno comunista.</strong> ¿Cómo fue posible que tuviera lugar ese derrotero macabro? La respuesta debe verse en la subestimación grosera de “la libertad de los modernos” y la sobreestimación de “la libertad de los antiguos” en un contexto de educación socialista-colectivista en la que fueron mermando las autonomías individuales y el estímulo al otorgamiento de poderes cada vez más engrosados del aparato estatal.<span id="more-491"></span></p>
<p>Ya he escrito antes en detalle sobre esta tragedia griega en cuanto a sus características político partidarias, ahora solo apunto al hecho de que el partido triunfante en las últimas elecciones -Syriza- se alía con la derecha, es decir, el partido Griegos Independientes. A muchos distraídos les puede llamar la atención esta cópula electoral de la izquierda con la derecha pero es lo natural: <strong>los socialismos apuntan al debilitamiento o a la eliminación de la propiedad privada, mientras que las derechas, a saber, los nacional-socialismos o fascismos atacan esa institución desde un flanco más disimulado pero más contundente:</strong> permiten el registro de la propiedad a manos particulares pero la usan y disponen desde las esferas gubernamentales con lo que el zarpazo final resulta mejor preparado. Esto último es lo que sucede actualmente en mayor o menor medida en buena parte del mundo desde los sistemas educativos a las políticas monetarias, fiscales, laborales y de comercio exterior en contextos de acentuados deterioros en los marcos institucionales.</p>
<p>Este contrabando atroz ha conducido al abandono de la idea de la democracia explicada por los Giovanni Sartori de nuestro tiempo para caer precipitadamente en la cleptocracia, es decir, el gobierno de los ladrones de libertades, de propiedades y de sueños de vida, precisamente lo contrario de lo establecido por aquellas democracias en cuanto a la preservación de la vida, la libertad y la propiedad incrustada en los documentos del sistema para en definitiva ahora recortarla y circunscribirla al recuento de votos con lo que se mantiene que los Hitler y Chávez de los siglos veinte y veintiuno respectivamente y sus imitadores resulta que son baluartes de la democracia, lo cual constituye un grave insulto a la inteligencia y al sentido común.</p>
<p>Como tantas veces he puesto de manifiesto, dado que Hayek subraya en las primeras doce líneas de la primera edición de su <i>Law, Legislation and Liberty </i>que hasta el momento los esfuerzos del liberalismo clásico para contener al Leviatán han sido un completo fracaso, con urgencia deben abrirse debates al efecto de ponerle límites adicionales al poder político. Hayek mismo nos da el ejemplo sugiriendo vallas al Legislativo, Bruno Leoni lo hace para el Judicial y mucho antes que eso Montesquieu propone procedimientos aplicables al Ejecutivo aun no ensayados en la modernidad y el dúo Randolph y Gerry fundamentaron la idea del Triunvirato en la Asamblea Constituyente estadounidense. Como también he consignado, si estas ideas no se aceptaran deben pensarse en otras pero no quedarse de brazos cruzados asistiendo pasivamente al derrumbe de la democracia puesto que como ha apuntado Einstein, es irresponsable esperar resultados distintos adoptando idénticas recetas.</p>
<p>Sin duda,<strong> la manía del igualitarismo ha hecho estragos</strong> convirtiendo la noción clave de la igualdad ante la ley en la guillotina horizontal basada en la redistribución compulsiva de ingresos, lo cual contradice abiertamente las directivas de la gente en el supermercado y afines con sus compras y abstenciones de comprar, situación que inevitablemente conduce al consumo de capital que a su vez reduce salarios en términos reales ya que éstos proceden de las tasas de capitalización.</p>
<p>Y aquí viene una explicación de una de las razones políticas del derrumbe señalado. Por supuesto que, como queda dicho, los climas educativos y los marcos institucionales descuidados hacen de operación pinza para la degradación de la sociedad abierta, pero nos detenemos en uno de los conductos más expeditivos de tal deterioro y este consiste en la faena de conservadores, tarea tan bien explicada por el aludido premio Nobel Hayek en el capítulo titulado “¿Por qué no soy conservador?” de su libro <i>Fundamentos de la libertad </i>combinado con su obra <i>Camino de servidumbre </i>en el capítulo titulado “Por qué los peores se ponen a la cabeza”.</p>
<p>En el primer caso, este autor sostiene que los conservadores en última instancia están manejados por lo que sucede en las alas por parte de quienes mantienen ideas firmes que empujan a que aquellos acepten el corrimiento en el eje del debate por su “repugnancia a las ideas abstractas y la escasez de su imaginación”, es decir, los que rechazan andamiajes teóricos porque se creen “prácticos” sin percatarse que su “practicidad” consiste en recurrir a lo que otros establecen como “políticamente correcto” en grado creciente y, en el segundo caso, un sistema degradado  incentiva a que el político se dirija a lo más bajo del común denominador lo cual genera una onda expansiva difícil de revertir.</p>
<p>El origen de la tradición conservadora nace después de la revolución inglesa de 1688. Los conservadores querían conservar los privilegios otorgados por la corona en oposición al espíritu de la revolución encabezada por Guillermo de Orange y María Estuardo basados en los antedichos principios en los que se sustentaron las concepciones lockeanas. La tradición conservadora pertenece más a la esfera política que a la intelectual y académica. En realidad cuando se solicitan nombres de intelectuales conservadores se suelen esgrimir los de Burke, Maculay, Tocqueville y Acton, pero ninguno de ellos se autodefinió como conservador sino que se consideraron liberales insertos en la línea <i>whig</i>.</p>
<p><strong>El conservador muestra una inusitada reverencia por la autoridad mientras que el liberal siempre desconfía del poder</strong>. El conservador pretende sabelotodos en el gobierno a lo Platón, pero el liberal, a lo Popper, centra su atención en marcos institucionales que apunten a minimizar el daño que puede hacer el aparato estatal. El conservador es aprensivo respecto de los procesos abiertos de evolución cultural, mientras que el liberal acepta que la coordinación de infinidad de arreglos contractuales producen resultados que ninguna mente puede anticipar, y que el orden de mercado no es fruto del diseño ni del invento de mentes planificadoras. <strong>El conservador tiende a ser nacionalista- “proteccionista”, mientras que el liberal es cosmopolita-librecambista. </strong></p>
<p>El conservador propone un sistema en el que se impongan sus valores personales, en cambio el liberal mantiene que el respeto recíproco incluye la posibilidad de que otros compartan principios muy distintos mientras no lesionen derechos de terceros. El conservador tiende a estar apegado al <i>status quo </i>en tanto que el liberal estima que el conocimiento es provisorio sujeto a refutaciones lo cual lo torna más afín a las novedades que presenta el progreso. El conservador suscribe alianzas entre el poder y la religión, mientras que el liberal la considera nociva. El conservador se inclina frente a “estadistas”, en cambio el liberal pretende despolitizar todo lo que sea posible y estimula los arreglos voluntarios: como queda dicho, hace de las instituciones su leitmotiv y no las personas que ocupan cargos públicos.</p>
<p><strong>El ejemplo de Grecia ilustra lo perjudicial que son las políticas timoratas que pretenden estar en el medio del camino.</strong> El inicio del descarrilamiento viene de larga data, ahora se pone de manifiesto en forma brutal. Los conservadores griegos han aceptado instituciones y políticas que son básicamente estatistas con lo cual no han hecho más que acceder a las demandas socialistas y abrir así las compuertas de lo que finalmente sucedió. Incluso mintieron con las estadísticas para entrar en la Unión Europea (en una secuencia nefasta hasta su último presupuesto donde para atender cada maceta con plantas en la órbita oficial aparecían ocho jardineros en la nómina). Dicho también a título de ilustración, en el caso argentino aplica la preocupación: <strong>los conservadores en los años treinta abrieron las puertas al peronismo al establecer el control de cambios, la banca central, el impuesto progresivo y las juntas reguladoras</strong> (además de que Uriburu había anunciado una Constitución fascista que afortunadamente se pudo abortar).</p>
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		<title>¿Límites de la libertad?</title>
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		<pubDate>Sat, 07 Feb 2015 09:53:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alberto Benegas Lynch (h)</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Conviene despejar un mal entendido. Se ha dicho que la libertad de uno termina donde comienza la del otro. Esto, aunque expuesto con la mejor de las intenciones, puede prestarse a confusión puesto que la libertad significa la de todos, lo cual naturalmente se traduce en el respeto recíproco. La invasión a las libertades de... <a href="http://opinion.infobae.com/alberto-benegas-lynch/2015/02/07/limites-de-la-libertad/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Conviene despejar un mal entendido. <strong>Se ha dicho que la libertad de uno termina donde comienza la del otro.</strong> Esto, aunque expuesto con la mejor de las intenciones, puede prestarse a confusión puesto que la libertad significa la de todos, lo cual naturalmente se traduce en el respeto recíproco. <strong>La invasión a las libertades de otros no es libertad sino anti-libertad</strong>, precisamente constituye un atropello a la libertad. No es que la libertad se extralimita, es que entra en la zona de la no-libertad.  <strong>Lo mismo va para el derecho, plano en el que se ha introducido la absurda teoría del “abuso del derecho”, una contradicción en los términos</strong> <strong>puesto que una misma acción no puede ser conforme y contraria al derecho. </strong></p>
<p>Pero aquí viene un asunto de la mayor importancia que se traduce en un debate que viene de largo tiempo y promete seguir. Reitero aquí parte de lo que he escrito en la introducción a la doceava edición de mi <i>Fundamentos de análisis económico</i> (Panamá, Instituto de Estudios de la Sociedad Abierta, 2011) puesto que <strong>de lo que se trata en este contexto es de discutir marcos institucionales civilizados para que pueda funcionar la economía</strong>. Allí ilustro el tema con lo consignado por dos pensadores de fuste: Karl Popper y Sidney Hook.<span id="more-458"></span></p>
<p>El primero escribe: <strong>&#8220;La tolerancia ilimitada debe conducir a la desaparición de la tolerancia</strong>. Si extendemos la tolerancia ilimitada incluso a aquellos que son intolerantes, <strong>si no estamos preparados para defender una sociedad tolerante contra la embestida del intolerante, entonces el tolerante será destrozado junto con la tolerancia</strong> […], puesto que puede fácilmente resultar que no están preparados a confrontarnos en el nivel del argumento racional y denunciar todo argumento; pueden prohibir a sus seguidores a que escuchen argumentos racionales por engañosos y enseñarles a responder a los argumentos con los puños o las pistolas” (<i>The Open Society and its Enemies</i>, Princeton, NJ., Princeton University Press, 1945/1950:546).</p>
<p>En la misma línea argumental, el segundo autor mantiene que “las causas de la caída del régimen de Weimar fueron muchas: una de ellas, indudablemente, fue la existencia del liberalismo ritualista, que creía que la democracia genuina exigía la tolerancia con el intolerante” (<i>Poder político y libertad personal</i>, México, Unión Tipográfica Editorial Hispano Americana, Uthea, 1959/1968: xv).</p>
<p>El problema indudablemente no es de fácil resolución. Giovanni Sartori ha precisado que “el argumento es de que <strong>cuando la democracia se asimila a la regla de la mayoría pura y simple, esa asimilación convierte un sector del <i>demos </i>en <i>no-demos</i>.</strong> A la inversa, <strong>la democracia concebida como el gobierno mayoritario limitado por los derechos de la minoría se corresponde con todo el pueblo</strong>, es decir, con la suma total de la mayoría y la minoría” (<i>Teoría de la democracia</i>, Madrid, Alianza Editorial, 1987: vol.i, 57). Sin duda que<strong> la democracia así concebida se ha degradado y desfigurado hasta convertirse en cleptocracia,</strong> es decir, el gobierno de ladrones debido a impuestos confiscatorios, deudas estatales inviables y deterioro del signo monetario, ladrones de libertades y autonomías individuales y ladrones de vidas y sueños aniquilados por megalómanos en el poder. Por tanto, en contextos contemporáneos la teórica función gubernamental de proteger “la vida, la libertad  y la propiedad” en gran medida ha quedado en agua de borraja. Tal como se expone en el texto de este libro en la referida sección de los marcos institucionales, la omnipotencia del número facilita el atropello del Leviatán.</p>
<p><strong>Sin embargo, el tema de proscribir a los enemigos de la sociedad abierta tiene sus serios bemoles puesto que resulta imposible trazar una raya para delimitar una frontera y, aunque fuera posible,  siempre presenta graves problemas</strong>. Como he escrito antes, supongamos que un grupo de personas se reúne a estudiar los Libros V al VII de <i>La República </i>de Platón donde aconseja el establecimiento de un sistema enfáticamente comunista bajo la absurda figura del “filósofo-rey”. Seguramente no se propondrá censurar dicha reunión. Supongamos ahora que esas ideas se exponen en la plaza pública, supongamos, más aún, que se trasladan a la plataforma de un partido político y, por último, supongamos que esos principios se diseminan en los programas de varios partidos y con denominaciones diversas sin recurrir a la filiación abiertamente comunista ni, diríamos hoy, nazi-fascista. No parece que pueda prohibirse ninguna de estas manifestaciones sin correr el grave riesgo de bloquear el indispensable debate de ideas, dañar severamente la necesaria libertad de expresión y, por lo tanto, sin que signifique un peligroso y sumamente contraproducente efecto <i>boomerang</i> para incorporar nuevas dosis de conocimiento.</p>
<p>La confrontación de teorías rivales resulta indispensable para mejorar las marcas y progresar. En una simple reunión -sea presencial o virtual- con colegas de diversas profesiones y puntos de vista para someter a discusión un ensayo o un libro en proceso se saca muy buena partida de las opiniones de todos. Es raro que no se aprenda de otros, de unos más y de otros menos, pero de todos se incorporan nuevos ángulos de análisis y visones de provecho, sea para que uno rectifique algunas de sus posiciones o para otorgarle argumentación de mayor peso a las que se tenían. Se lleva el trabajo a la reunión pensando que está pulido y siempre aparecen valiosas sugerencias. Es que como ha dicho Borges parafaseando el pensamiento de Alfonso Reyes: “Como no hay tal cosa como un texto perfecto, si uno no publica, se pasa la vida corrigiendo borradores”. Por otra parte, en estas lides, el consenso se traduce en parálisis. <strong>Nicholas Rescher pone mucho énfasis en el valor del pluralismo en su obra que lleva un sugestivo subtítulo: </strong><i><strong>Pluralism. Against the Demand for Consensus</strong> </i>(Oxford, Oxford University Press, 1993). Incluso la unanimidad tiene cierto tufillo autoritario; <strong>el disenso, no el consenso, es la nota sobresaliente de la sociedad abierta</strong> (lo cual desde luego incluye, por ejemplo, que un grupo de personas decida seguir el antedicho consejo platónico y mantener las mujeres y todos sus bienes en común).</p>
<p>Sidney Hook apunta que “una cosa es mostrarse tolerante con las distintas ideas, tolerante con las diversas maneras de jugar el juego, no importa cuán extremas sean, siempre que se <i>respeten </i>las reglas de juego, y otra, muy diferente, ser tolerante con los que hacen trampas o con los que están convencidos de que es permisible hacer trampas” (<i>op. cit.</i>: xiv). Pero es que, precisamente, de lo que se trata desde la perspectiva de quienes no comparten los postulados básicos del liberalismo es <i>dar por tierra con las</i> <i>reglas</i> <i>de</i> <i>juego</i>, comenzando con la institución de la propiedad privada. En este sentido recordemos que Marx y Engels<i> </i>sostuvieron que “pueden sin duda los comunistas resumir toda su teoría en esta sola expresión: abolición de la propiedad privada” (“Manifiesto del Partido Comunista”, en <i>Los fundamentos del marxismo</i>, México, Editorial Impresora, 1848/1951: 61) y los fascistas mantienen la propiedad <i>de jure </i>pero la subordinan <i>de facto </i>al aparato estatal, en este sentido se pronuncia Mussolini: “Hemos sepultado al viejo Estado democrático liberal […] A ese viejo Estado que enterramos con funerales de tercera, lo hemos substituido por el Estado corporativo y fascista, el Estado de la sociedad nacional, el Estado que une y disciplina” (“Discurso al pueblo de Roma” en <i>El espíritu de la revolución fascista</i>, Buenos Aires, Ediciones Informes, 1926/1973:218, compilación de Eugenio D`Ors “autorizada por el Duce”: 13).</p>
<p><strong>No se trata entonces del respeto a las reglas de juego sino de modificarlas y adaptarlas a las ideas de quienes pretenden el establecimiento de un estado totalitario o autoritario.</strong> Esto es lo que estamos presenciando en estos momentos con los Chávez del planeta y sus imitadores. Nos percatamos del riesgo: los que se amparan en la libertad de expresión apuntan a ejecutar sus ideas, es decir, los Stalin y Hitler de nuestra época pretenden asesinar y destruir toda valla jurídica para sus designios totalitarios. Lo dicho no contraría que en sociedades libres respondan ante la Justicia quienes han lesionado derechos de terceros, lo cual nada tiene que ver con la censura puesto que se trata de un proceso <i>ex post facto</i>.</p>
<p>El tema entonces radica en la educación, <strong>nada puede hacerse como no sea el ganar la argumentación a favor de la sociedad abierta</strong>, de lo contrario los delitos de homicidio y robo instalados en la civilización son eliminados de un plumazo por los sátrapas. Y cuando ponemos énfasis en la educación estamos hablando de valores y principios compatibles con la sociedad abierta que no necesariamente muestran un correlato con el monto presupuestario que se destina a ese rubro.</p>
<p>Es cierto que el corrimiento en el eje del debate procede de los ambientes intelectuales que, como una piedra en un estanque, van formando círculos concéntricos desde el cenáculo a la opinión pública que, en esta etapa cultural, es capitalizada por las estructuras políticas. Pero incluso es hasta cierto punto un desperdicio el destinar esfuerzos constructivos en el campo educativo que son tan necesarios, si mientras se implementan sistemas que ofrecen potentes incentivos para operar en direcciones que demuelen la democracia. Para revertir estos incentivos perversos, es de gran interés consultar las propuestas de Montesquieu, Hayek y Leoni a las que me he referido en otros escritos al efecto de abrir un debate sobre el tema del resguardo de la democracia, pero como tema prioritario la libertad de expresión debe proceder incondicionada.</p>
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		<title>Diálogo de sordos</title>
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		<pubDate>Sat, 25 Oct 2014 11:09:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alberto Benegas Lynch (h)</dc:creator>
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		<category><![CDATA[democracia]]></category>
		<category><![CDATA[Economía]]></category>
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				<content:encoded><![CDATA[<p>Se ha establecido una telegráfica pero muy jugosa conversación entre un economista (E) y un jurista (J) “modernos” que intentan poner algo de luz en el camino para la concreción de políticas a los efectos de aplicarlas a los sufridos pueblos de la acuciante realidad del momento. Sin embargo, a pesar de que el diálogo que sigue puesto en su versión más cruda es cada vez más frecuente (aunque habitualmente con un léxico que disimula en algo el fondo del asunto), las recomendaciones que surgen del intercambio que a continuación se expone, insiste en recetas y consideraciones absolutamente contrarias al bienestar general. De más está decir que lo que sigue no cubre ni remotamente todo el territorio de las iniciativas “modernas”. Son apenas una muestra.</p>
<p>E: Sugiero que al efecto de este diálogo dejemos de lado por completo toda expresión técnica para que tenga la mayor difusión posible. Mi primer punto es que la compleja actualidad inexorablemente requiere la eliminación de cuajo del espíritu egoísta de los agentes económicos que solo se interesan en su bienestar personal sin importarles la situación de los necesitados. En este sentido, propongo la completa sustitución de la idea de comercio privado por la administración desinteresada de los gobiernos.</p>
<p>J: Me parece institucionalmente sensato y muy claro lo que dice, pero es de interés agregar que la tradicional división de poderes como si se tratara de una competencia en el contexto de una independencia suicida debe verse, en cambio, como un equipo que, en forma conjunta, se dedique a suplir los intereses mezquinos y contradictorios del liberalismo, de este modo desaparecerá la nefasta especulación y se estimulará la solidaridad entre las personas.</p>
<p><strong>E: Naturalmente, la economía y las instituciones deben operar en tándem para que no quede vestigio del interés privado siempre disociado de la comunidad. En esta dirección y para lograr tan noble propósito debe sustituirse todo el cuadro de precios establecidos en base a la anarquía del mercado por indicadores fieles que obedezcan a las necesidades reales y no a fuerzas hegemónicas desarticuladas.</strong></p>
<p>J: Interesante y valiosa propuesta pero no puede llevarse a cabo sin una aceptación por parte de los medios de comunicación, puesto que con una prensa basada en el negocio la dirección del tratamiento de las noticias irá a contracorriente de lo genuinamente popular. En este sentido, comparto las políticas que han clausurado medios orales y escritos que no son afines a lo que le hace bien a la gente.</p>
<p>E: No solo eso, sino que las empresas estatales se apartan por completo de las fuerzas irracionales y ciegas del mercado para abocarse a lo que es prioritario según planificadores debidamente entrenados. Más aun, la publicidad debe reemplazarse por consejos de las distintas ramas gubernamentales para que puedan abastecer necesidades reales y no las impuestas por la publicidad.</p>
<p><strong>J: También en línea con la sana institucionalidad y para hacer de apoyo logístico a lo que usted recomienda respecto a planificadores capacitados, las cátedras de leyes deberían unificarse en una universidad estatal, de lo contrario los reiterados debates y opiniones dispares conducen a la dispersión de esfuerzos y desperdicio de recursos.</strong></p>
<p>E: Así es, idéntico proceso debería aplicarse a las cátedras de economía para reducir costos de transacción y para no caer en los problemas que usted destaca. La educación es un bien público que nunca debió cederse a los particulares ya que con ello se cae en el escepticismo, se entroniza al rey dinero y el descrédito de los programas de gobierno.</p>
<p>J: Retomo mi elaboración sobre el daño de la división de poderes y propongo que el Legislativo se convierta en el Comité del Partido con lo que también se evitará la competencia malsana entre legisladores para trabajar al unísono en pos del bienestar general sin palos en la rueda y así facilitar el diseño adecuado de las normas.</p>
<p>E: Sin duda que todo el esquema en el que estamos pensando debe tener muy presente la redistribución de ingresos, no en base a criterios individualistas sino fundamentados en la justicia social. Un canal muy productivo para tal fin consiste en la utilización de las valiosas herramientas fiscales progresivas para mantener en brete a los acaparadores y abrir cauce a la eficiente asignación de los recursos disponibles al tiempo que se fortalece el igualitarismo que es el basamento de la armonía comunitaria y de los estímulos más potentes para trabajar, todo lo cual solo puede llevarse a cabo recurriendo al instrumental y la visión de largo plazo macroeconómicas que proporcionan las políticas solventes de Estado.</p>
<p>J: En esta misma línea argumental, debe modificarse de raíz la noción liberal del derecho y reemplazarla por el derecho colectivista al efecto de dar cabida a los más necesitados hoy explotados por el capitalismo salvaje. Es indispensable ampliar derechos a los de la vivienda digna pero no meramente para pernoctar sino con los adecuados espacios con dormitorios amplios y bien iluminados y refrigerados, la alimentación nutrida con los suficientes hidratos de carbono, vitaminas y minerales presentados en forma de platos con cierta sofisticación en concordancia con la mejor gastronomía del momento, la recreación y el deporte en grandes estadios con todas las instalaciones más modernas, salarios al nivel de los mejores del mundo con jornadas cortas y gratificantes a lo que debe agregarse bonus trimestrales sustanciosos, música funcional de alta calidad, refrescos disponibles y así sucesivamente.</p>
<p><strong>E: No debe permitirse el contagio de otros países que adoptan políticas de especulación y negadoras de la dignidad del ser humano, por ende, el comercio exterior debe operar solamente para ingresar lo indispensable y establecer tipos de cambio favorables para exportar productos hechos en el país como manifestación de orgullo nacional.</strong></p>
<p><strong>J: En este contexto, la propiedad con función eminentemente social debe establecerse en lugar de la irracional propiedad privada que ha servido para explotar a los más necesitados bajo el paraguas devastador de la competencia que hunde a las sociedades en la desesperación y el abandono con lo que cunde la iniquidad institucionalizada.</strong></p>
<p>E: Afortunadamente hay en la actualidad una cantidad notable de tesis doctorales, papers y presentaciones en congresos que concuerdan con nuestros puntos de vista pero desarrollados extensamente y en un lenguaje profesional y no meramente coloquial como hemos hecho en esta tan fructífera conversación.</p>
<p>J: Como usted abrió este diálogo lo cierro enfatizando la inmensa alegría del pueblo que tendrá lugar el día en que se apliquen rigurosamente y en su plenitud las políticas aquí apenas esbozadas a vuelapluma. En esta situación debe abandonarse la trampa liberal de los derechos individuales que solo sirven para que inescrupulosos arrebaten tajadas suculentas y, en su lugar, entronizar los derechos colectivos y la sujetividad plural.</p>
<p>Nota: este diálogo no es entre sordos porque los interlocutores no se escuchen, sino porque nos da la impresión que no prestan la más mínima atención al estudio de nexos causales y sobreimprimen fantasías que desembocan en curiosas y contradictorias conclusiones y porque las presentan como si fueran originales. De todos modos, agradecemos que en esta oportunidad no se hayan insertado integrales y derivadas ni se hayan utilizado términos considerados “técnicos” porque en los discursos no es infrecuente que aparezcan expresiones como las archiconocidas “programación funcional sistemática”, “estrategia operacional integrada”, “proyección logística paralela” y equivalentes que impresionan vivamente al lego y dan aliento a los planificadores de vidas y haciendas ajenas.</p>
<p>Para meditar con algún detenimiento, termino con una sesuda reflexión dirigida a aquellos que limitan la idea de la democracia a los números. Reflexión de Niall Ferguson en <em>Civilizations. The West and the Rest</em>: “Algunas personas comenten el error de llamar esa idea <em>democracia</em> e imaginan que cualquier país puede adoptarla simplemente convocando a elecciones. En realidad, la democracia obedece a un edificio que tuvo su piedra fundamental en el Estado de Derecho, para ser preciso, en la santidad de las libertades individuales y en la garantía de los derechos de propiedad privada asegurada por gobiernos representativos y constitucionales”.</p>
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		<title>Marcos institucionales: el origen</title>
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		<pubDate>Sat, 31 May 2014 10:06:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alberto Benegas Lynch (h)</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Algernon Sidney]]></category>
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		<description><![CDATA[Hoy en los países civilizados se da por sentado que los marcos institucionales compatibles con una sociedad abierta resultan esenciales para el progreso. Desarrollos como el tronco principal de las tradiciones de pensamiento de Law &#38; Economics y Public Choice parten de ese supuesto al efecto dar paso a la estrecha vinculación ente el derecho... <a href="http://opinion.infobae.com/alberto-benegas-lynch/2014/05/31/marcos-institucionales-el-origen/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Hoy en los países civilizados se da por sentado que los marcos institucionales compatibles con una sociedad abierta resultan esenciales para el progreso. Desarrollos como el tronco principal de las tradiciones de pensamiento de <i>Law &amp; Economics</i> y <i>Public Choice </i>parten de ese supuesto al efecto dar paso a la estrecha vinculación ente el derecho y la economía. Escuelas como la Austríaca y la de Chicago se basan -con criterios distintos- en la estrecha conexión entre esas áreas vitales.</p>
<p>Es interesante entonces indagar acerca del origen del tratamiento sistemático de aquellos marcos. Habitualmente se sitúa en John Locke, pero si bien fue un inicio decisivo en la historia no es el origen del referido tratamiento sistemático donde más bien debe ubicarse a <strong>Algernon Sidney quien escribió antes que Locke sobre algunos de los mismos temas</strong>, aunque una obra no tan ordenada y con divergencias como en el caso del llamado “estado de naturaleza”, el modo de presentar asuntos como la tributación, el abuso de poder en las asambleas populares y el mayor refinamiento por parte de Locke de asuntos como el origen de la propiedad y los poderes del gobierno.</p>
<p>Sidney y Locke por conductos separados conspiraron contra Carlos II (que fue repuesto en el trono después de Cromwell), el primero fue <strong>sentenciado a muerte</strong> mientras que el segundo pudo escapar de Londres antes que se precipitaran los acontecimientos. Por esto es que se demoró hasta 1698 la publicación del libro de Sidney titulado <strong><i>Discources Concerning Government</i></strong> (escrito entre los años 1681 y 1683), quince años después de la muerte de su autor y diez años después de la obra cumbre de Locke, la que como es sabido fue complementada posteriormente por Montesquieu y tantas otras contribuciones hasta el presente.</p>
<p>Sin duda que hay antecedentes que se remontan a la antigüedad: las agudas consideraciones de Cicerón 50 AC, los escritos de miembros de la Escolástica Tardía, especialmente los de Francisco Suárez y Francisco de Vitoria, los tratados de Richard Hooker y Hugo Grotius y en la práctica del derecho, con suerte diversa, el Código de Hamurabi (<i>circa</i> 1750 AC), los Mandamientos (especialmente el “no matar”, “no robar” y “no codiciar los bienes ajenos”, <i>circa </i>1250 AC), la democracia ateniense, el <i>common law</i>, el derecho romano, la Carta Magna de 1215 y los Fueros de Aragón de 1283 donde se estableció el <i>juicio de manifestación </i>más de veinte años antes del <i>habeas corpus </i>en Inglaterra (aunque las bases se sentaron con el <i>interdictio</i>,<i> </i>también en la Roma antigua).</p>
<p>Sidney escribió su obra también como una refutación a <i>Patriarcha: A Defence of the Natural Power of Kings against the Unnatural Liberty of the People </i>de Robert Filmer. Así, Sidney resume con ironía su posición respecto al derecho divino de los reyes al escribir que “como ha dicho no hace mucho una persona ingeniosa [Richard Rumbold] hay algunos que han nacido con coronas en sus cabezas y todas las demás con monturas sobre sus espaldas”.</p>
<p>La obra se divide en tres grandes capítulos subdivididos en secciones en 600 páginas correspondientes a la edición de 1990 (Indianapolis, Indiana, Liberty Fund). En el primer capítulo -especialmente en las secciones quinta y sexta- el autor se detiene a considerar el fundamento de los derechos de las personas quienes a través de la razón y la experiencia descubren lo que está en la naturaleza de las cosas y que las formas de gobierno deben ser consistentes con la protección de esos derechos. En este sentido escribe que “la libertad consiste solamente en la independencia respecto a la voluntad de otros” y “por el nombre de esclavo entendemos a aquel que no puede disponer de su persona ni de sus bienes porque está a la disposición de los deseos de su amo” y subraya la <strong>importancia de limitar el poder del gobierno porque “si estuviera dotado de poder ilimitado para hacer lo que le plazca y no fuera restringido por ninguna ley, si se vive bajo tamaño gobierno me pregunto qué es la esclavitud”. </strong></p>
<p>Sostiene que es un contrasentido utilizarlo a Dios como respaldo de monarquías absolutas y otros gobiernos despóticos que ponen a la par “el gobierno de Calígula con la democracia de Atenas”, ni falsear la interpretación bíblicas para suscribir atropellos al derecho de los gobernados “puesto que la violencia y el fraude no pueden crear derechos” ya que “Aquello que es injusto no puede nunca cambiar su naturaleza” por el hecho de ser un gobierno el que dictamine.</p>
<p>En el transcurso del segundo capítulo, Sidney se explaya en la necesidad de normas o reglas generales para la convivencia, lo cual no debe confundirse con decretos reales que avasallan derechos. En esta línea argumental el autor inicia una confrontación con lo que después se denominaría positivismo legal. En este sentido sostiene que el renegar de mojones extramuros de la ley positiva “abjuran” del sentido de las normas justas y las “usurpan lo cual no es más que una violación abominable y escandalosa de las leyes de la naturaleza”.  Destaca que <strong>“aquello que no es justo no es Ley; y aquello que no es Ley no debe ser obedecido”</strong> (fórmula tomista). Vincula también la Justicia con la institución de la propiedad en línea con el “dar a cada uno lo suyo”, en cuyo contexto enfatiza que “La propiedad es un apéndice de la libertad; es imposible que un hombre tenga derechos a la tierra y a los bienes si no goza de libertad”.</p>
<p>Finalmente, en el tercer y último capítulo surge el tema del <strong>derecho de resistencia a los gobiernos opresivos,</strong> tema que más adelante fue recogido en la Declaración de la Independencia estadounidense y de todos los gobiernos liberales. En este sentido, declara que “El único fin por el que se constituye un gobierno y por lo que se reclama obediencia es la obtención de justicia y protección, y si no puede proveer ambos servicios, el pueblo tiene el derecho de adoptar los pasos necesarios para su propia seguridad”.</p>
<p>Y sigue diciendo que “El magistrado […] es por y para la gente y la gente no es por y para él. La obediencia por parte de los privados está sustentada y medida por las leyes generales y el bienestar de la gente y no puede regirse por el interés de una persona o de unos pocos contra el interés del público. Por tanto, <strong>el cuerpo de una nación no puede estar atado a ninguna obediencia que no esté vinculada al bien común”. </strong></p>
<p>Concluye que “sería una locura pensar que una nación puede estar obligada a soportar cualquier cosa que los magistrados piensen oportuno contra ella”.</p>
<p>Sidney influyó sobre William Penn en cuanto a la necesaria tolerancia y libertad religiosa, quien luego fundó Pennsylvania en Estados Unidos donde propugnó la completa separación entre el poder y la religión como antecedente fundamental para la “doctrina de la muralla” jeffersoniana y bregó por el respeto irrestricto a los derechos individuales.</p>
<p>Thomas Jefferson, en carta dirigida a John Trumbull el 18 de enero de 1789 escribió que la obra que comentamos de Sidney “es probablemente el mejor libro sobre los principios del buen gobierno fundado en el derecho natural que haya sido publicado en cualquier idioma”. Y, a su vez, John Adams el 17 de septiembre de 1823 le escribió a Jefferson sobre el mismo libro en donde consigna que constituye “un iluminación en moral, filosofía y política”. Friedrich Hayek en <i>Los fundamentos de la libertad </i>manifiesta que “Entre los puntos que toca Sidney en <i>Discourses Concerning Government</i>, esenciales para nuestro problema [y se refiere a su definición de libertad ya citada en esta artículo]”.</p>
<p>El día de su ejecución sus verdugos leyeron párrafos de su <i>Discourses </i>como pretendidas pruebas de su sentencia a muerte y Sidney les entregó una nota en la que, entre otras cosas, subraya que “<strong>vivimos una era en la que la verdad significa traición</strong>”.</p>
<p>Para cerrar esta nota, recordemos que, como se ha dicho, es<strong> el único caso en el que actúan como patrones quienes reciben sus sueldos de otros, es decir, los gobernantes proceden como dueños  cuando son los gobernados los que financian sus emolumentos.</strong></p>
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