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	<title>Adrián Ravier &#187; Venezuela</title>
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		<title>Los mayores errores de la gestión Kicillof</title>
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		<pubDate>Thu, 13 Aug 2015 18:19:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Adrián Ravier</dc:creator>
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		<description><![CDATA[El ministro de Economía, Axel Kicillof, fue entrevistado recientemente por Joaquín Morales Solá y nos dejó -en 35 minutos- interesantes argumentos para defender su administración de la política económica. En la entrevista arremetió una vez más contra los economistas ortodoxos, defendió la política de desendeudamiento, de reindustrialización y de inclusión social, enfatizó el fuerte crecimiento... <a href="http://opinion.infobae.com/adrian-ravier/2015/08/13/el-evangelio-segun-axel-kicillof/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>El ministro de Economía, Axel Kicillof, fue <a href="http://www.lanacion.com.ar/1815934-axel-kicillof-la-desaceleracion-de-la-inflacion-es-un-hecho" target="_blank">entrevistado recientemente por Joaquín Morales Solá</a> y nos dejó -en 35 minutos- interesantes argumentos para defender su administración de la política económica.</p>
<p>En la entrevista arremetió una vez más contra los economistas ortodoxos, defendió la política de desendeudamiento, de reindustrialización y de inclusión social, enfatizó el fuerte crecimiento económico que el país experimentó desde 2003, recordó la recuperación de YPF y Aerolíneas Argentinas. Se apoyó sobre ciertos economistas como Miguel Ángel Broda, Orlando Ferreres y Carlos Melconian para señalar que la economía está bien, creciendo un 1 %, que la inflación se desaceleró de un 40 % a un 25 % -sin recetas ortodoxas-, que las reservas están estables, que no hay problemas con los vencimientos de deuda, lo que deja una buena herencia para el próximo Gobierno, garantizando continuidad del modelo luego de 2015.</p>
<p>Cuando se le cuestionó el bajo crecimiento, el ministro de Economía explicó el complejo contexto internacional que nos acompaña, con caída en los precios de los <i>commodities</i>, con las locomotoras de China y Estados Unidos bajo ciertas dificultades y con Brasil en recesión.</p>
<p>Es precisamente ese contexto el que lo obligó a decidir aplicar una política contracíclica desde principios de 2014 para estimular el consumo interno mediante planes y programas, apoyado en un supuesto consenso de los economistas en las recetas keynesianas que se presentan en todos los manuales de macroeconomía y política económica.<span id="more-402"></span></p>
<p>Dejando de lado los discutibles números del ministro de Economía -que él mismo se ocupó de criticar antes de asumir funciones oficiales-, presentaré a continuación mis problemas con su administración de la política económica, que se pueden resumir en ocho puntos fundamentales.</p>
<p>1. No hubo crecimiento, sino recuperación.</p>
<p>El ministro de Economía enfatiza que la economía argentina duplicó el PIB en dólares desde 2003 a la fecha. Este puede ser un dato cierto, pero sesgado. <strong>La Argentina no logró en este período expandir su capacidad productiva, sino tan solo recuperar la actividad económica de la devaluación de 2001</strong>. En términos económicos, la receta de “impulsar la demanda para crecer” puede tener resultado visibles mientras hay capacidad ociosa, pero una vez que la economía se acerca al pleno empleo, el crecimiento económico solo puede ser generado a través de un proceso de ahorro e inversión. Tomando en cuenta que el propio ministro solo administró la política económica de este último Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, el rumbo debió cambiar desde el consumo a la inversión, y sin embargo, se sostuvo en una dirección -con un diagnóstico equivocado-, manteniendo el relato de 2001, cuando la realidad que le tocó enfrentar ya era diferente.</p>
<p>2. La recuperación está basada en un enorme gasto público que empuja la demanda y crea empleo público, el que no se puede sostener en el tiempo.</p>
<p><b>El tamaño del Estado, medido como gasto público sobre PIB, ha alcanzado una proporción que es récord en el continente, y que no puede financiarse ni siquiera con la mayor presión tributaria de nuestra historia</b>, que a la vez es récord en el mundo. Devolver a la Argentina a un nivel de gasto sostenible y reducir la presión tributaria a niveles normales solo puede dejar un alto desempleo y una nueva recesión que pone en duda el éxito del modelo. La Argentina se encuentra en el dilema de sostener la burbuja del gasto público, pero sin crecimiento económico, o equilibrar las finanzas públicas pero a costa de un alto desempleo estructural cuya solución fue solo temporal. Si en lugar de crear estas proporciones de empleo público, la economía argentina hubiera alentado realmente la inversión privada, entonces el aprovechamiento de esta década dorada para la región habría sido de largo plazo y el problema de desempleo estructural habría empezado a recibir una solución más genuina.</p>
<p>3. Comete los mismos errores del menemismo, multiplicando el déficit.<b></b></p>
<p>El ministro de Economía no pierde oportunidad para identificar las comparaciones entre el kirchnerismo y el menemismo, pero esto constituye una falsa dicotomía. Ambos modelos surgen del mismo partido político, pero lo más importante es que ambos han cometido el mismo error fundamental, que -como bien explicó- nos obsesiona a los economistas ortodoxos. Nos referimos al déficit fiscal. El ministro de Economía reconoció en la entrevista un déficit fiscal financiero de 3,7 % del PIB para 2014, el que dijo ser más bajo que el de Estados Unidos (4,2 %), Brasil (5,2 %) y el promedio de la región (4,9 %). Sin embargo, y sin entrar a cuestionar “sus” números, <strong>no es menor que la Argentina mantenga este déficit después de la enorme carga tributaria que señalamos con anterioridad, además de que los analistas pronostican que el déficit para este 2015 estará entre un 6 % a un 8 % del PIB</strong>. Este nivel de déficit aun está algo lejos de aquel que condujo a la economía argentina al Rodrigazo (12,1 %) y el fin de la tablita de José Martínez de Hoz (11,3 %), pero se acerca a aquel que condujo a la hiperinflación de 1988-89 (8,5 %) y al fin de la convertibilidad (7 %).</p>
<p>4. La política del desendeudamiento es un mito, si consideramos la deuda interna con el Banco Central y Anses.</p>
<p>El ministro de Economía muestra como un logro del oficialismo el bajo nivel de deuda externa sobre el PIB. Es un dato que debemos reconocer. Sin embargo, este resultado no se generó por medio de una política conservadora, sino por haber financiado el mencionado déficit fiscal con otras alternativas, como ser la emisión monetaria del Banco Central y los recursos de Anses. Lo dicho ha generado un Banco Central en quiebra bajo cualquier estándar contable, además de la mayor inflación del continente -después de Venezuela-, y de hipotecar el futuro de la población activa, gastando incluso los 30.000 millones de dólares que estaban en manos de las administradoras de fondos de jubilaciones y pensiones (AFJP) al momento de la nacionalización. <b>Resulta curioso que parte de los logros del kirchnerismo son herencia directa del menemismo</b>, pues se han gastado los recursos ahorrados en la década anterior y se ha apoyado el “crecimiento” de esta década en la infraestructura que expandió el Gobierno anterior.</p>
<p>5. La inflación no es necesaria.</p>
<p>El ministro de Economía lanzó una inflación estimada del 18 %, pero al margen de este número discutible, enfatizó que la oposición redujo sus estimaciones de 40 % a 25 %. Es cierto que la inflación se desacelera en este último año, sin embargo, surgen dos cuestiones para señalar. Por un lado, que la desaceleración de la inflación va acompañada de una desaceleración de la actividad económica, mostrando en este último Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner un preocupante estancamiento económico, con pérdida de empleo. Por otro lado, el ministro de Economía parece estar convencido de que la inflación -a estos niveles- es necesaria, lo que obliga a los argentinos a convivir con una moneda enferma, que afecta y reduce el potencial de crecimiento de los próximos años.</p>
<p>6. La devaluación es una consecuencia inevitable por la enorme expansión de la circulación y el bajo nivel de reservas.</p>
<p>Con estos niveles de inflación que el ministro de Economía reconoce, la dolarización espontánea es una consecuencia obvia. Pretender que la gente acepte la pesificación porque existe “estabilidad en la política económica”, que genera a su vez una “inflación estable” superior al 20 %, es confundir causalidad. Si realmente deseamos la pesificación, debemos empezar por la estabilidad monetaria, que el Ministro de Economía declaró que es un aspecto secundario como objetivo de política económica. Si a la vez tenemos en cuenta la relación pesos en circulación frente a dólares en reservas netas del Banco Central, la tendencia ofrece un tipo de cambio de largo plazo superior a $ 20, que es lo que -en definitiva- marca la expectativa del mercado. Quienes hoy especulamos con una devaluación, lo hacemos porque entendemos que es una consecuencia inevitable de la política monetaria del Banco Central, que solo se puede postergar a costa de seguir perdiendo reservas, aun con innumerables cepos que la economía ya no puede soportar.</p>
<p>7. El tipo de cambio que importa es el real, no el nominal.</p>
<p>En este aspecto, preocupa además la comparación que hace el ministro de Economía con Brasil. Mientras Argentina pasó el tipo de cambio oficial de 3 a 9 pesos por dólar, en Brasil pasaron de 4 reales por dólar -cuando asume Lula da Silva- a 3,30 reales por dólar hoy, comparación que ilustró para identificar su problemática apreciación cambiaria. Habría que señalarle al ministro de Economía, sin embargo, que la evolución del tipo de cambio nominal no representa nada, y menos aun en un país como Argentina, donde la inflación ha tenido valores elevados. Reconocer esta situación lo llevaría a comprender que <strong>la misma apreciación cambiaria que criticó en Brasil es la que sufre hoy la economía argentina, y no como consecuencia del desarrollo productivo, sino como consecuencia de la política económica elegida.</strong></p>
<p>8. La “fatal arrogancia” de creer que se puede controlar todo el mercado.</p>
<p>El ministro de Economía señaló que es natural que los importadores soliciten un dólar más barato, mientras los exportadores pretenden un dólar más caro. Ofreció el ejemplo de un industrial que resultó librecambista para el insumo, pero proteccionista para el producto. A partir de allí justificó el proteccionismo, los cepos y una política económica selectiva, dirigida y coordinada por él y su equipo. Esto atrasa el debate de política económica, por lo menos, hasta 1810, cuando Manuel Belgrano enfrentó los intereses creados de todos aquellos que se veían favorecidos por la política económica de la colonia. También cae el ministro de Economía en la fatal arrogancia de creer que realmente puede controlar todas las operaciones del mercado. El ministro de Economía no parece saber distinguir entre empresarios y pseudoempresarios, o entre industriales y pseudoindustriales. <b>El objetivo de la política económica debería estar basado en la igualdad ante la ley, lejos del clientelismo político</b> y tendría que dar lugar -de una buena vez- a los empresarios en serio, sean chicos o grandes.</p>
<p>Cierro con las sabias palabras de Frédéric Bastiat (1850): “Yo, lo confieso, soy de los que piensan que la capacidad de elección y el impulso deben venir de abajo, no de arriba, y de los ciudadanos, no del legislador. La doctrina contraria me parece que conduce al aniquilamiento de la libertad y de la dignidad humanas.”</p>
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		<title>Imaginando un eventual gobierno de Scioli</title>
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		<pubDate>Fri, 17 Jul 2015 04:00:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Adrián Ravier</dc:creator>
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		<description><![CDATA[A principios de mayo pasado publiqué una nota imaginando la política económica de un eventual gobierno de Mauricio Macri y el PRO. Hoy me propongo hacer lo mismo con el otro candidato a presidente que lidera las encuestas, aunque la información en este caso es más limitada. Daniel Scioli ha intentado en los últimos años... <a href="http://opinion.infobae.com/adrian-ravier/2015/07/17/imaginando-un-eventual-gobierno-de-scioli/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>A principios de mayo pasado publiqué una nota <a href="http://opinion.infobae.com/adrian-ravier/2015/05/06/imaginando-un-eventual-gobierno-del-pro/">imaginando la política económica</a> de un eventual gobierno de Mauricio Macri y el PRO. Hoy me propongo hacer lo mismo con el otro candidato a presidente que lidera las encuestas, aunque la información en este caso es más limitada.</p>
<p>Daniel Scioli ha intentado en los últimos años alinearse en su discurso con el modelo kirchnerista, aunque al evaluar su gobierno en la provincia de Buenos Aires, o los comentarios y las entrevistas que han ofrecido sus asesores, se puede advertir cierta confrontación con el kirchnerismo puro, que es en definitiva lo que provoca cierta desconfianza aun entre sus propios seguidores.</p>
<p>Sostenemos aquí que la<strong> política </strong><b>económica de Scioli estaría en una posición intermedia</b> entre la que representa Axel Kicillof, como continuidad de la política económica actual, frente a los comentarios de sus asesores, y en particular del consultor Miguel Bein y el expresidente del Banco Central Mario Blejer, que es, en definitiva, corregir los desequilibrios y tomar un nuevo rumbo.<span id="more-383"></span></p>
<p>El actual ministro de Economía comentó ante los medios, hace unas pocas semanas, que de ganar Scioli seguirán haciendo “más o menos lo mismo”. Básicamente se trata de seguir ocultando los desequilibrios fiscales, monetarios y cambiarios por todos conocidos -y también por el ministro-, pero al mismo tiempo intentar corregirlos sin un ajuste abrupto. En otros términos, permitir un ajuste lento de los excesos fiscales por la vía de la inflación, pero intentando mantener los “logros del modelo”, que se resumen en la continuidad de los planes sociales implementados.</p>
<p>Con Kicillof manejando la economía, en 2016 habría una continuidad en la inflación por varios años más, seguiría la intervención sobre el Indec, Argentina seguiría enfrentada a los <i>holdouts</i>, se mantendría cierta alineación con los gobiernos venezolano, boliviano y ecuatoriano, y la política exterior apuntaría más hacia los BRICS, y China en particular, que hacia Estados Unidos y Europa. Me surge una duda puntual respecto de su voluntad de devaluar poselecciones para resolver parcialmente el atraso cambiario y con ello permitir una leve recuperación de la industria, que ya muestra dos años de caída continua.</p>
<p>El equipo económico de Scioli ha enfatizado en que “no existe una crisis a punto de estallar como algunos quieren convencernos, sino desequilibrios a corregir”, que luego definen precisamente como los desequilibrios fiscales, monetarios y cambiarios. <b>Nuestra lectura de esta propuesta económica sería similar a la que hemos definido para el PRO, aunque presentada de manera más conservadora, o menos crítica del modelo kirchnerista.</b></p>
<p>Se trata de mantener los logros del modelo y los diversos planes, pero reduciendo o eliminando sus excesos, hoy representados en un déficit fiscal del 6 &amp; al 8 % del PIB, según han descrito varios analistas.</p>
<p>En este caso se ve a una Argentina que rápidamente resolvería la disputa con los <i>holdouts</i> y accedería a los mercados internacionales para tomar deuda, como vía para reducir la monetización de los déficits públicos y el consecuente proceso inflacionario.</p>
<p>En relaciones exteriores, Argentina abandonaría su vinculación con Venezuela, Bolivia y Ecuador, y apuntaría más bien a una integración tanto con los BRICS como con Estados Unidos, Europa y el mundo desarrollado. Los asesores de Scioli han sido muy claros en la necesidad de recuperar confianza como medio para elevar los niveles de inversión privada -necesaria para recuperar el crecimiento- y pública -para mantener la infraestructura.</p>
<p>En este caso, la inflación se iría reduciendo gradualmente. Las razones para ello se dividen en tres propuestas: 1. Al resolver las disputas con los <i>holdouts</i> se accedería a crédito externo; 2. Se aplicaría una regla fiscal según la cual el gasto público aumentaría a una tasa menor que el aumento en la recaudación; 3. Se subirían las tasas de interés.</p>
<p>Dicho en otros términos, habría endeudamiento externo nuevamente -lo que recibirá resistencia del kirchnerismo puro- y al mismo tiempo una caída continua de los salarios reales, especialmente de los trabajadores del sector público -esto ya está ocurriendo también con Kicillof-, lo que garantiza un mayor enfrentamiento con los sindicatos, que lucharán por mantener el nivel real de los ingresos. La suba en las tasas de interés augura dificultades en la actividad económica para los dos primeros años.</p>
<p>El levantamiento del cepo cambiario encabezaría también la agenda, incluyendo una fuerte devaluación para devolver el mercado cambiario a su nivel de equilibrio real. Alcanzado este, se intentará aplicar una regla cambiaria para evitar la sobrevaluación cambiaria -que destruye las actividades de exportación- y también la devaluación -que destruye los salarios.</p>
<p>Cuando se consultó a Axel Kicillof por una posible candidatura a vicepresidente, este respondió que prefería continuar en su posición actual, manejando los hilos de la economía. Ha surgido, sin embargo, la hipótesis de que Scioli habría aceptado a Carlos Zannini como su vicepresidente solo en la medida en que Kicillof se mantenga al margen de su gestión. Scioli tiene su propio equipo económico y si bien se le han definido los nombres de legisladores que lo acompañarán en la lista del Frente para la Victoria, será él mismo quien defina su gabinete.</p>
<p>Mi postura es que Kicillof estará ocupando su banca en el Congreso, pero tendrá reducida incidencia en las decisiones de política económica del posible gobierno de Scioli. Por el lado de Zannini, me parece que nunca un vicepresidente jugó un rol relevante en la política económica argentina.</p>
<p><b>La importante presencia del kirchnerismo puro en el Congreso garantiza, al mismo tiempo, que los proyectos a presentarse estén, al menos en los dos primeros años, alineados con el mantenimiento de los logros alcanzados</b>, en particular la vigencia de los planes sociales implementados en los últimos 12 años, aunque es inevitable la caída real de esos ingresos como medio para ir ajustando el desequilibrio fiscal a través de la inflación.</p>
<p>Mi hipótesis es que -de ganar Scioli- Bein y Blejer reemplazarán a Kicillof en la conducción económica de la Argentina. Si éste es el caso, las similitudes con la propuesta del Pro es visible. Pero hay diferencias. Macri ofrece, por ejemplo, mayor certeza en el electorado por sus políticas a favor del campo -en sus firmes propuestas por eliminar las retenciones y los ROE- y también mayor certeza en la &#8220;eliminación de cepos&#8221; y su integración al mundo, con la consecuente generación de confianza para atraer inversión privada. Scioli, mientras tanto, le garantiza al sector público y los beneficiarios de los planes sociales una mayor certeza en su intención de lograr una continuidad de los beneficios del modelo actual. Si bien ambos candidatos han buscado imitarse en los últimos meses -Macri prometiendo mantener los planes sociales, y Scioli buscando generar confianza e inversión- lo cierto es que las propuestas pueden ser incompatibles. Sólo en la medida en que se avance en los ajustes de los tres grandes desequilibrios, la Argentina podrá recuperar la senda del crecimiento. Pero no hay que temer al ajuste, ya que no necesita ser tan prolongado como la crisis de 1998-2002, ni tampoco tan abrupto como la debacle de 2001. La corrección ya ha sido advertida por ambos candidatos como necesaria, pero puede ser muy rápida y poco dolorosa si hay convencimiento en combinar disciplina fiscal, equilibrio monetario y apertura económica.</p>
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		<title>Vaca Muerta y la enfermedad holandesa</title>
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		<pubDate>Tue, 22 Jul 2014 09:41:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Adrián Ravier</dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p>Tras una corta experiencia como profesor visitante en una universidad de Caracas, tuve la oportunidad de reflexionar acerca del problema que puede representar Vaca Muerta para Argentina en el mediano plazo. Y es que Venezuela ofrece sus lecciones. Con una cantidad de petróleo que a este ritmo de explotación podría durar 200 años, el gobierno de Venezuela no entiende de escasez, extiende el populismo a su máxima expresión y deja a su pueblo sin productos básicos como papel higiénico, con una completa dependencia de la importación, arruinando completamente a su propia industria.</p>
<p><strong>Los montes que rodean Caracas hoy ofrecen una nueva geografía que hace algunos años era desconocida. Se trata de millones de personas que han construido villas en las inmediaciones de la capital hambrientos del populismo que Maduro les extiende periódicamente.</strong> Ya no hay fábricas que empleen a estas personas, como sí lo hubo en la década del 70, cuando la economía venezolana estaba entre las 20 más ricas del mundo. El pueblo advirtió que bajo este modelo se lo condena a la miseria, lo que ya engrosa las encuestas que miden un 60 % de rechazo a la gestión de Maduro, que estaría considerando no completar su mandato hasta 2019 (Sondeo de Datanálisis, publicado en <em>El Universal</em>).</p>
<p>Argentina podría seguir un camino similar si no se toman medidas urgentes en relación con la formación petrolífera Vaca Muerta, situada en las provincias de Neuquén, Río Negro y Mendoza, y que presenta una estimación de reservas de 22.500 millones de barriles equivalentes de petróleo. Tras la nacionalización estos recursos han quedado en manos del gobierno de turno, aunque está claro que para disfrutarlos primero habrá que generar millonarias inversiones en su explotación. Que Argentina se convierta en un país petrolero no es la bendición que muchos pregonan si atendemos a la experiencia internacional.</p>
<p><strong>Los países árabes, por ejemplo, carecen de una industria propia y tienen enorme dependencia de las divisas que genera el petróleo para la importación</strong>, lo que ha motivado emprendimientos de obras faraónicas para que en el futuro la industria del turismo juegue un rol importante en estas naciones.</p>
<p>En Europa, podrá recordarse la experiencia de Holanda en la década de 1960, que le valió el nombre de “enfermedad holandesa”, tras el descubrimiento de grandes yacimientos de gas natural en Slochteren, cerca del Mar del Norte. Como resultado del enorme ingreso de divisas que generó la explotación de este yacimiento, el florín, la moneda holandesa, se apreció perjudicando la competitividad de las exportaciones no petroleras del país.</p>
<p>En América Latina, no quedan dudas que la “enfermedad holandesa” infectó la economía venezolana, cuya industria fue desapareciendo gradualmente durante las últimas cuatro décadas.</p>
<p><strong>Un país que enfrentó notablemente esta “enfermedad holandesa” es Noruega, que paradójicamente es citado como ejemplo de socialismo del siglo XXI. Lejos de la tentación populista y del asistencialismo, Noruega logró independizar los recursos petrolíferos de la garras del Estado y de su industria.</strong> Las reglas de administración son claras: todo la renta petrolera se nuclea allí. El 96% de las ganancias e intereses se reinvierte fuera del país (para que no puedan ser utilizados políticamente) y el 4% se puede girar al Tesoro para financiar gasto público. A nivel global, los 810.000 millones en activos financieros se distribuyen: 60% en acciones de empresas, 35 a 40% en bonos y hasta un 5% en inmuebles.</p>
<p>No está de más decir que Noruega está entre las 30 economías más libres del mundo (según el Índice de Libertad Económica que elabora la Heritage Foundation y el <em>Wall Street Journal</em> desde 1995), y que ofrece uno de los 10 entornos más propicios para la generación de negocios (según el Índice Doing Business del Banco Mundial), gozando de mercados libres y competitivos, gracias a escasísimas regulaciones sobre la economía local y también en relación con las empresas multinacionales.</p>
<p>El Congreso de la Nación Argentina necesita iniciar un debate formal en forma inmediata para decidir de qué forma se van a utilizar estos yacimientos petrolíferos: ¿Privatización del subsuelo? ¿Gestión externa de las inversiones y de la renta obtenida? ¿Administración de la YPF nacionalizada sobre estos yacimientos? Afortunadamente, hay tiempo aun para debatir las oportunidades y riesgos de Vaca Muerta, sin la tentación inmediata de utilizar estos recursos en beneficio “político” propio.</p>
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		<title>Cómo subdesarrollar a la Argentina en diez lecciones</title>
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		<pubDate>Mon, 16 Sep 2013 10:37:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Adrián Ravier</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Hasta 1935 EEUU, Canadá, Australia y Argentina tenían un desarrollo y un PIB per cápita similar, en torno a los 5.000 dólares, lo cual les permitía ser cuatro de los países más ricos del mundo. Para explicar tal estado de situación, uno encuentra ciertos factores comunes en estos países, tales como la riqueza natural de sus recursos,... <a href="http://opinion.infobae.com/adrian-ravier/2013/09/16/como-subdesarrollar-a-la-argentina-en-diez-lecciones/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Hasta 1935 EEUU, Canadá, Australia y Argentina tenían un desarrollo y un PIB per cápita similar</strong>, en torno a los 5.000 dólares, lo cual les permitía ser cuatro de los países más ricos del mundo. Para explicar tal estado de situación, uno encuentra ciertos factores comunes en estos países, tales como la <strong>riqueza natural</strong> de sus recursos, la gran extensión de territorio, los marcos constitucionales, la apertura económica, un<b> </b><strong>modelo eminentemente agroexportador</strong>, la inmigración europea, un Estado muy pequeño, escasas regulaciones y la estabilidad monetaria.</p>
<p><strong>Pero en los siguientes 75 años el desarrollo de Argentina se torna mucho más lento y débil que el de los otros tres países</strong>. La inestabilidad política y las políticas económicas tomadas por diversos gobiernos —como el modelo de <strong>sustitución de importaciones</strong>— fueron exitosas en mantener al país subdesarrollado, lejos de los estándares de otros países con características similares. La lección clave que el lector encontrará en este artículo es que evitar el desarrollo e incrementar la pobreza implica colocar todo tipo de trabas sobre las fuerzas creativas de los empresarios, evitando el ahorro y con ello la inversión local y extranjera.</p>
<p><span id="more-138"></span>El <strong>siglo XXI,</strong> sin embargo, presenta desafíos adicionales para los hacedores de <strong>políticas públicas</strong>, en comparación con las seis décadas anteriores. <strong>El contexto internacional es nuevamente favorable</strong> —como lo fue antes de la <strong>Primera Guerra Mundial</strong>—. <strong>China</strong> se ha convertido en la nueva fábrica del mundo y <strong>Argentina</strong> como otros países latinoamericanos cuentan con condiciones naturales excelentes para proveer de <strong>materias</strong> <strong>primas</strong> a este país y al mundo. Los precios de los <em><b>commodities</b></em><strong> </strong>en niveles récord hacen mucho más difícil la tarea de mantener subdesarrollada a la economía argentina, después de todo, las palabras del ex presidente <strong>Eduardo Duhalde</strong> resuenan en las cabezas de muchos: “<strong>La Argentina está condenada al éxito”</strong>. Veamos entonces qué ha hecho el gobierno para impedir el desarrollo de la economía argentina desde la crisis desde 2001, para así evaluar en las conclusiones sus consecuencias.</p>
<p><strong><em>Lección I</em></strong></p>
<p>Está claro que el <strong>desarrollo económico</strong> de un país en el largo plazo depende del nivel de <strong>inversión</strong>. Los precios récord de los <em><b>commodities</b></em><strong> </strong>generan un extraordinario estímulo para <strong>extender la siembra hacia tierras vírgenes</strong>, importar tecnologías de tal modo de aumentar la <strong>productividad</strong> y aprovechar la ocasión única de ofrecer materias primas a China, y por que no, a la <strong>India</strong> y <strong>Brasil</strong>. Para detener la mayor amenaza al desarrollo, las autoridades han sumado a la ya excesiva estructura tributaria, retenciones a las exportaciones del orden del 35 %, las que automáticamente se deducen de las divisas que entran al país.</p>
<p><strong><em>Lección II</em></strong></p>
<p>Por supuesto que la mayor demanda global por nuestros productos implica una oportunidad única para desarrollar aún más la industria de la carne, la leche, los vinos, etcétera, esto es, aquellos productos que representan la <strong>ventaja comparativa</strong> del país, lo cual eleva en el corto plazo sus precios, al menos hasta que este efecto sea acompañado con aumentos de producción. El gobierno ha tomado entonces la decisión de fijar <strong>control de precios</strong> máximos sobre dichos bienes, además de prohibir en muchos casos la exportación, con la idea de reducir los márgenes de ganancia y evitar cualquier tipo de nueva inversión en esos mercados. No sólo eso, se ha presionado y amenazado a los empresarios que intenten aumentar sus precios en búsqueda de mayor beneficio, lo cual claramente ejerce presión para evitar el desarrollo de nuevas inversiones.</p>
<p><strong><em>Lección III</em></strong></p>
<p>A las mencionadas presiones locales, había que agregarles un nuevo condimento. Tal fue así que<strong> el gobierno prohibió a las empresas la importación de algunos insumos básicos</strong> clave para el desarrollo de sus emprendimientos, además de fijar aranceles en otros que aumenten su costo de importación. Con esto garantizamos que las empresas enfrenten cuellos de botella que les impidan el desarrollo.</p>
<p><strong><em>Lección IV</em></strong></p>
<p>Otro de los problemas centrales e históricos de la Argentina han sido<b> </b><strong>los magros salarios que perciben los jubilados y pensionados</strong>. El problema podría solucionarse en el largo plazo con un <strong>sistema de administración privada de pensiones </strong>como el que ha practicado <strong>Chile</strong>, sin embargo, a un sistema defectuoso implementado en la década de 1990, el gobierno ha eliminado toda amenaza de solución, estatizando las pensiones. Los 100.000 millones de pesos (ó 30.000 millones de dólares) fueron consumidos en pocos años para evitar todo posible retorno a un proyecto que durante toda una década había financiado inversiones de capital que podían generar cierto desarrollo del país.</p>
<p><strong><em>Lección V</em></strong></p>
<p>Por supuesto que ese <strong>gasto público excesivo</strong> (que aumentó del 30 al 45 % del PIB), basado fundamentalmente en el dinero obtenido de las pensiones, además de la mayor presión tributaria, genera un estímulo de demanda que produce en el corto plazo un mayor crecimiento y hasta mejores salarios para los trabajadores. El gobierno debió entonces atentar contra esa mejora, imprimiendo moneda y generando <strong>inflación</strong>. De este modo, al <strong>aumento nominal de los salarios</strong>, y al mayor beneficio empresarial que obtenían algunas firmas, se las acompañó con una tasa de inflación del mismo nivel, para así limitar el aumento del poder adquisitivo que percibían los salarios.</p>
<p><strong><em>Lección VI</em></strong></p>
<p>Sabemos también que la estabilidad monetaria de un país se podría garantizar con una buena cantidad de <strong>reservas en dólares en el Banco Central</strong>, suficientes como para actuar cuando sea necesario y sostener así un tipo de cambio relativamente fijo, entre bandas. Qué mejor entonces que exigir al banco central que utilice esas divisas para cancelar compromisos con el <strong>FMI</strong>. De este modo se reducen dichas reservas, al tiempo que nos quitamos al mayor auditor del mundo de encima, y así espantamos aún más toda posible inversión. Al mismo tiempo,<b> </b><strong>se necesitaron multiplicar los controles sobre la compra y venta de divisas</strong>, lo cual crea aún más incertidumbre en el mercado, que responde con mayor fuga de capitales.</p>
<p><strong><em>Lección VII</em></strong></p>
<p>El contexto internacional favorable ha generado un tremendo desarrollo de inversiones de capital en Latinoamérica. La Inversión Extranjera Directa se ha concentrado en estos años en los países que justamente proveen a China de los insumos necesarios para producir los bienes que consume el mundo entero. El gobierno entonces adoptó como política el <strong>nacionalismo</strong>, alineado con<b> </b><strong>Cuba, Venezuela, Ecuador y Bolivia</strong>, de tal modo de incrementar el <strong>riesgo país</strong> y evitar cualquier tipo de inversión. La política nacionalista tiene dos objetivos: mientras por un lado lleva a que el país reciba muy poco capital, estimulamos también la <strong>fuga de capitales</strong>, lo cual hace inviable cualquier desarrollo de largo plazo.</p>
<p><strong><em>Lección VIII</em></strong></p>
<p>Un país de extenso territorio necesita de las mejores <strong>aerolíneas</strong> que puedan tornar accesible el traslado de empresarios por todo el país. Las provincias en definitiva sólo podrán reducir la dependencia de <strong>gasto público</strong> nacional si logran recibir a una serie de empresas con inversiones sustentables de largo plazo, las cuales —a su vez— podrían elevar la <strong>recaudación tributaria</strong>. Para evitar este riesgo que hubiera ayudado al desarrollo, <strong>el gobierno decidió estatizar Aerolíneas Argentina</strong> y sostener una política de “cielos cerrados”, donde ninguna otra aerolínea pueda dar servicio. Para disimular, se permitió a la compañía <strong>LAN</strong> operar en forma limitada, pero sus vuelos no alcanzan aún más del 10 % de los vuelos locales de Argentina.</p>
<p><strong><em>Lección IX</em></strong></p>
<p><strong>Otro aspecto fundamental para mantener a la Argentina en el subdesarrollo consiste en evitar que el riesgo país descienda</strong>. Para ello basta con mantener el default de la deuda, aún bajo el contexto favorable de esta década. No sólo ello, mejor aún es estafar a aquellos acreedores que esperan cobrar intereses de la deuda en torno a la tasa de inflación, para lo cual el <strong>Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC)</strong> se ha preocupado por simular una tasa de inflación que es alrededor de un tercio de la real. Desde luego que esto puede no ser suficiente, por lo que se requiere también de sucesivas expropiaciones (como la de <strong>Repsol-YPF</strong>).</p>
<p><strong><em>Lección X</em></strong></p>
<p>Finalmente, el gobierno sabe que estas medidas podrían revertirse. Es por ello que necesita garantizar la continuidad del modelo de subdesarrollo para lo cual ha creado más empleo público que ningún otro, y lo ha acompañado con variados <strong>planes</strong> <strong>sociales</strong>, lo cual crea una dependencia en un alto porcentaje de la población para crear una estructura de poder que siga votando por el oficialismo. <strong>¡Qué paradójico resulta el mensaje de &#8220;desarrollo&#8221; del gobierno, cuando uno observa que los planes sociales para los más necesitados se multiplican!</strong></p>
<p><strong><em>Reflexión final</em></strong></p>
<p>La economía argentina ha mostrado en la última década una<b> </b><strong>rápida recuperación de lo que fuera la depresión de 2001-2002</strong>, dejando entrever que el esfuerzo del gobierno por profundizar el subdesarrollo, al menos hasta ahora, ha fracasado. La conclusión a la que llegamos es que mantener a un país como Argentina en el subdesarrollo, puede ser aún más difícil que acompañarla en su desarrollo, más aún cuando los vientos empujan a la economía hacia adelante.</p>
<p>Tras las elecciones y viendo los continuos fracasos que estas medidas tuvieron, <strong>el gobierno ya prepara un nuevo arsenal de medidas que profundicen el subdesarrollo del país.</strong> La primera medida ha apuntado a mayores controles para la compra y venta de dólares de tal modo de alentar una mayor fuga de capitales. <strong>Otra medida busca doblar la apuesta en la expansión del gasto público</strong>. Una posible <strong>Ley de Tierras</strong>, aunque inconstitucional, apuntaría además a evitar que cualquier extranjero compre tierras en el país y así explote su producción. Incluso se ha comprendido que fue un error no pagar al <strong>Club de París,</strong> siendo mejor cancelar el compromiso para así abrir la puerta del endeudamiento, un aspecto que ha quedado pendiente en los dos gobiernos anteriores. El objetivo final es retornar a los niveles de <strong>PIB per cápita</strong> de 2002, y en las elecciones se ha prometido que no habrá descanso hasta conseguirlo.</p>
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